En los últimos meses he añadido a mi colección 3 juegos de la editorial Clemens Gerhards.
Todo comenzó cuando Macklau tuvo a bien enseñarme el Urbino.

El juego consiste en ir formando barrios en los que tienes que conseguir más puntuación que tu rival.
Gracias a dos peones vas añadiendo piezas. Cada turno, primero mueves un peón a cualquier espacio vacío del tablero y luego construyes en cualquiera de las dos intersección que se crean al proyectar la posición de los peones en línea recta.
El juego demanda mucho en el apartado de visión espacial, es muy importante dónde construyes y en qué posición dejas los peones a tu rival, porque eso influye en dónde podrá construir él.
Además, tiene la gracia de que si no se puede construir en ninguna de las intersecciones de los peones, se acaba la partida. Asi que, cuando consideras que tienes la partida controlada, puedes jugar a terminar la partida rápidamente.
El juego me gustó bastante y lo añadí a mi colección.
Lo compré en Cuarto de Juegos, que se pusieron en contacto con la editorial y trajeron varios de los juegos de su catálogo.
Tras leer varios reglamentos, compré otros dos juegos de esa editorial que también me han gustado bastante:
Fendo

Juego de control de áreas que no perdona los fallos.
En la partida empieza cada jugador con un peón de su color en el tablero. Cada turno, el jugador puede, o bien mover uno de los peones de su color y poner una pieza de valla en cualquiera de los lados de la casilla donde ha terminado su movimiento, o bien puede meter un nuevo peón de su color en el tablero en cualquier casilla vacía que alcance con un movimiento de cualquiera de sus peones en el tablero.
El movimiento de los peones tiene la gracia de que puede moverse tanto como quiera, hacer un giro de noventa grados y volver a moverse lo que quiera (obviamente sin poder atravesar otros peones o vallas).
El objetivo del juego es conseguir que tus peones se queden con el mayor número de casillas posible en su poder. Un área pasa a puntuar al final de la partida cuando está totalmente rodeada por vallas (los bordes del tablero se considera que están vallados) y solo hay un único peón en ese área. No se pueden poner vallas que cierren áreas si hay más de un peón en el área cerrada.
Tintas

Este es sin duda el juego más sencillo de los tres, pero ofrece la suficiente enjundia para hacerlo más que interesante.
El objetivo es conseguir las 7 piezas de un mismo color o, al final de la partida, ser el jugador que tiene al menos 4 piezas diferentes de 4 colores diferente.
En su turno el jugador mueve el peón a cualquier posición que pueda alcanzar el peón siguiendo una línea recta, no se pueden saltar piezas y los espacios vacío no cuentan para el movimiento. El peón parará en la primera pieza que encuentre en la dirección que se ha movido y el jugador cogerá esa pieza. Si con otro movimiento, con las mismas reglas explicadas anteriormente, el peón acaba en otra pieza del mismo color que la pieza recién cogida, el jugador podrá volver a mover el peón y coger esa nueva pieza. Esto seguirá hasta que el jugador no pueda coger ninguna pieza de ese color o decida que prefiere dejar el peón en una posición determinada por cuestiones estratégicas.
Todo comenzó cuando Macklau tuvo a bien enseñarme el Urbino.

El juego consiste en ir formando barrios en los que tienes que conseguir más puntuación que tu rival.
Gracias a dos peones vas añadiendo piezas. Cada turno, primero mueves un peón a cualquier espacio vacío del tablero y luego construyes en cualquiera de las dos intersección que se crean al proyectar la posición de los peones en línea recta.
El juego demanda mucho en el apartado de visión espacial, es muy importante dónde construyes y en qué posición dejas los peones a tu rival, porque eso influye en dónde podrá construir él.
Además, tiene la gracia de que si no se puede construir en ninguna de las intersecciones de los peones, se acaba la partida. Asi que, cuando consideras que tienes la partida controlada, puedes jugar a terminar la partida rápidamente.
El juego me gustó bastante y lo añadí a mi colección.
Lo compré en Cuarto de Juegos, que se pusieron en contacto con la editorial y trajeron varios de los juegos de su catálogo.
Tras leer varios reglamentos, compré otros dos juegos de esa editorial que también me han gustado bastante:
Fendo

Juego de control de áreas que no perdona los fallos.
En la partida empieza cada jugador con un peón de su color en el tablero. Cada turno, el jugador puede, o bien mover uno de los peones de su color y poner una pieza de valla en cualquiera de los lados de la casilla donde ha terminado su movimiento, o bien puede meter un nuevo peón de su color en el tablero en cualquier casilla vacía que alcance con un movimiento de cualquiera de sus peones en el tablero.
El movimiento de los peones tiene la gracia de que puede moverse tanto como quiera, hacer un giro de noventa grados y volver a moverse lo que quiera (obviamente sin poder atravesar otros peones o vallas).
El objetivo del juego es conseguir que tus peones se queden con el mayor número de casillas posible en su poder. Un área pasa a puntuar al final de la partida cuando está totalmente rodeada por vallas (los bordes del tablero se considera que están vallados) y solo hay un único peón en ese área. No se pueden poner vallas que cierren áreas si hay más de un peón en el área cerrada.
Tintas

Este es sin duda el juego más sencillo de los tres, pero ofrece la suficiente enjundia para hacerlo más que interesante.
El objetivo es conseguir las 7 piezas de un mismo color o, al final de la partida, ser el jugador que tiene al menos 4 piezas diferentes de 4 colores diferente.
En su turno el jugador mueve el peón a cualquier posición que pueda alcanzar el peón siguiendo una línea recta, no se pueden saltar piezas y los espacios vacío no cuentan para el movimiento. El peón parará en la primera pieza que encuentre en la dirección que se ha movido y el jugador cogerá esa pieza. Si con otro movimiento, con las mismas reglas explicadas anteriormente, el peón acaba en otra pieza del mismo color que la pieza recién cogida, el jugador podrá volver a mover el peón y coger esa nueva pieza. Esto seguirá hasta que el jugador no pueda coger ninguna pieza de ese color o decida que prefiere dejar el peón en una posición determinada por cuestiones estratégicas.


)

