Lo acabo de jugar con Bascu y más gente no besekera. Ha sido un regalo de cumpleaños que le hemos hecho a una amiga (idea de Bascu) y ha sido un acierto total. Le han encantado las ilustraciones y el juego le ha gustado.
Me ha parecido uno de esos juegos que cuando te lo explican y lo juegas casi te enfadas con él (y contigo mismo) porque es tan obvio que no parece que pueda funcionar tan bien como lo hace (y también por cómo es posible que esa idea tan obvia se le haya ocurrido a otra persona). Muy, muy divertido de jugar. Y creo que no es malo, pero tiene muchísimo metajuego. Por ejemplo, yo he jugado una carta con una descripción que sabía que, excepto un jugador, todos los demás lo iban a acertar, y eso me iba a dar los puntos que necesitaba. Sin embargo, es un juego para jugarlo de vez en cuando, porque se puede quemar fácilmente si se se juega muy seguido.
Las ilustraciones y la calidad de las cartas y de las fichas me ha parecido muy buena. La idea del tablero de puntuación integrado en la caja, con espacio para las cartas, es original... pero en la práctica funciona fatal: los conejitos de puntuación no paran de caerse, si no se va con cuidado se puede hundir muy fácilmente el cartón, en algunos sitios está más alto que otro... Un tablero de puntuación más tradicional, a lo Carcassonne, hubiera sido muchísimo mejor. Y los conejitos son muy bonitos, pero unos simples discos de madera serían más prácticos.
En definitiva, me ha gustado.
Me ha parecido uno de esos juegos que cuando te lo explican y lo juegas casi te enfadas con él (y contigo mismo) porque es tan obvio que no parece que pueda funcionar tan bien como lo hace (y también por cómo es posible que esa idea tan obvia se le haya ocurrido a otra persona). Muy, muy divertido de jugar. Y creo que no es malo, pero tiene muchísimo metajuego. Por ejemplo, yo he jugado una carta con una descripción que sabía que, excepto un jugador, todos los demás lo iban a acertar, y eso me iba a dar los puntos que necesitaba. Sin embargo, es un juego para jugarlo de vez en cuando, porque se puede quemar fácilmente si se se juega muy seguido.
Las ilustraciones y la calidad de las cartas y de las fichas me ha parecido muy buena. La idea del tablero de puntuación integrado en la caja, con espacio para las cartas, es original... pero en la práctica funciona fatal: los conejitos de puntuación no paran de caerse, si no se va con cuidado se puede hundir muy fácilmente el cartón, en algunos sitios está más alto que otro... Un tablero de puntuación más tradicional, a lo Carcassonne, hubiera sido muchísimo mejor. Y los conejitos son muy bonitos, pero unos simples discos de madera serían más prácticos.
En definitiva, me ha gustado.


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Aunque bueno, nunca digas nunca jamás, que ganas no me faltan.
