
Me ha dado mucha pena cómo ha terminado el tema de Alain... pero no me sorprende la manera en que se ha ido.
Yo creo sinceramente que todos tenéis un poquito de razón y quizá el punto medio entre todas vuestras opiniones definiría lo que ha supuesto el huracán Alain (huracán en cuanto a escasa duración e intensidad de lo vivido, por él, claro).
Eso sí, enfrentarse a la realidad sea en el campo que sea pone el valor de cada uno en su sitio... quiero decir, el respeto hacia el tiempo empleado, el estudio, el análisis, el talento de los autores de juegos de mesa (en este caso) no debería perderse nunca y menos por parte de otro autodenominado autor.
Una persona no puede aparecer de la nada y tratar de ridiculizar, por poner un ejemplo personal, las 12 horas de media que me tiro yo diseñando e ilustrando al día proclamando a los cuatro vientos que lo hace mejor por más rápido y negando la realidad a su alrededor utilizando insistentemente la ignorancia como escudo cuando los comentarios y las críticas no acaban siendo lo "soñado".
Si algo tiene el tiempo es que es lineal, nunca da marcha atrás y acaba poniendo a cada uno en su sitio... a uno puede invadirle toda la lástima del mundo por Alain y tratar de aconsejarle aún a sabiendas de sus limitaciones, pero mofarse, consciente o inconscientemente, del esfuerzo que conlleva la verdadera creación de un juego de mesa y, para más inri, despedirse tratando de ridiculizar el espectacular trabajo de las personas que integran la dirección del concurso de Granollers... pues qué queréis que os diga, me parece muy cobarde de su parte sea una persona enajenada o no.
Y es que cuando la vida te golpea no te queda otra que volver a levantarte y enfrentar las dificultades con valor... o crearte tu propia película para no tener que hacerlo, inventando excusas, complots, etc.



