Una consideraciones de un escéptico del juego del mes. Es bueno a aclarar que mi postura no debe entenderse personalizada contra quienes sí gustan de esta iniciativa o de sus propulsores iniciales o actuales, pues las predilecciones de unos u otros las encuentro razonables.
Al principio, cuando me enteré de la idea del juego del mes, me pareció muy bien. Se iba a elegir un juego el cual trataríamos todos de jugar y comentar algo de nuestra experiencia durante ese mes. Hasta ahí todo pura vida.
Sin embargo, en el práctica, nunca me terminé enganchando al modelo, simplemente porque me di cuenta que las decisiones de mi grupo sobre qué juegos jugar o comentar no estaban nunca determinadas por lo que decidiera una persona, normalmente desconocida, a su completo arbitrio, a veces con más tino que en otras, a veces con más afinidad personal o grupal que otras.
Igualmente, mis necesidades de información no estaban tampoco determinadas por esa elección. Simplemente me dedicaba a buscar reseñas, crónicas u otro tipo de aportes de los juegos que me interesaban, que podían coincidir o no con el juego del mes, normalmente lo segundo.
Así, lo que al inicio parecía que iba a ser un foro, un esfuerzo grupal por despellejar un juego, se convirtió en un púlpito, y como va a Misa sólo quien le interesa, normalmente sólo quien buscaba información del juego en particular terminaba leyendo los pormenores del juego del mes, salvo excepción.
Ahora bien, es cojonudo agarrar un juego y zarandearlo hasta exprimirlo al máximo, pero sólo es útil si, además, ese juego te va a interesar por la razón que sea.
Por ello no me gusta que, por ejemplo, las reseñas, crónicas o aportes del juego del mes estén en una sección aparte que el resto. En caso de querer buscar información de un juego, me gusta encontrarla en los sitios habituales y no tener que buscar en muchos recovecos.
Desde siempre, el éxito de esta iniciativa lo asocié con el buen ojo de escoger el respectivo juego del mes. Sólo si el encargado de turno tiene el tino de tomar un juego que interese colectivamente en ese preciso momento, podría tener relevancia dicha elección. Si no, sólo los pocos interesados en el juego en sí, o los más habituales seguidores del juego del mes se contarían como sus lectores.
Ese buen ojo se ha tenido y no, aparte de que, como en todo, el buen hacer del respectivo encargado puede atraer algunos cuantos interesados más.
Por supuesto, mantener esto en el tiempo cuesta más, pues puede bastar con una o dos malas elecciones para alejar a buena parte de la clientela de la iniciativa.
Así que, en lo personal, al no encontrarle una utilidad práctica al juego del mes, tanto me da si continúa o si no. No soy un usuario que se caracterice por la fidelidad a la iniciativa, a la que acudiré sólo cuando el juego en cuestión me interese.
Por cierto, da la casualidad de que este mes nuestro grupo de juego ha introducido en la corriente el Shogun, por lo que probablemente en breve, ojalá para antes que acabe el mes, estaremos colgando una pequeña crónica o reseña del mismo. Ya un miembro del grupo ha amenazado con escribirla. Así que ahí queda esa promesa de aporte.
Por ahora escribo una breves impresiones de novato: Shogun es un título difícil de valorar. Es un buen juego, con excelentes componentes y muchas mecánicas innovadoras e ingeniosas pero, al mismo tiempo, tiene demasiados aspectos de administración y un período de juego que se puede hacer largo, sobre todo en las primeras partidas, motivado en buena parte en el tiempo de espera al principio de cada turno, en el que algunos jugadores pueden durar mucho escogiendo sus acciones.
Asimismo la temática del Lejano Oriente nunca ha sido una de mis favoritas, y el juego puede padecer del síndrome de tomarla contra el líder, lo cual conduce inevitablemente a situaciones de kingmaker, con lo injusto que puede ser que quien mejor desempeño haya tenido esté siempre excluido de la victoria.
No es un mal juego, no, pero probablemente cuando esté en la onda de jugar un juego con temática militar y con algo de gestión de recursos, termine escogiendo antes títulos como Antike, Struggle of Empires, Imperial, Juego de Tronos o Age of Mythology.
Al principio, cuando me enteré de la idea del juego del mes, me pareció muy bien. Se iba a elegir un juego el cual trataríamos todos de jugar y comentar algo de nuestra experiencia durante ese mes. Hasta ahí todo pura vida.
Sin embargo, en el práctica, nunca me terminé enganchando al modelo, simplemente porque me di cuenta que las decisiones de mi grupo sobre qué juegos jugar o comentar no estaban nunca determinadas por lo que decidiera una persona, normalmente desconocida, a su completo arbitrio, a veces con más tino que en otras, a veces con más afinidad personal o grupal que otras.
Igualmente, mis necesidades de información no estaban tampoco determinadas por esa elección. Simplemente me dedicaba a buscar reseñas, crónicas u otro tipo de aportes de los juegos que me interesaban, que podían coincidir o no con el juego del mes, normalmente lo segundo.
Así, lo que al inicio parecía que iba a ser un foro, un esfuerzo grupal por despellejar un juego, se convirtió en un púlpito, y como va a Misa sólo quien le interesa, normalmente sólo quien buscaba información del juego en particular terminaba leyendo los pormenores del juego del mes, salvo excepción.
Ahora bien, es cojonudo agarrar un juego y zarandearlo hasta exprimirlo al máximo, pero sólo es útil si, además, ese juego te va a interesar por la razón que sea.
Por ello no me gusta que, por ejemplo, las reseñas, crónicas o aportes del juego del mes estén en una sección aparte que el resto. En caso de querer buscar información de un juego, me gusta encontrarla en los sitios habituales y no tener que buscar en muchos recovecos.
Desde siempre, el éxito de esta iniciativa lo asocié con el buen ojo de escoger el respectivo juego del mes. Sólo si el encargado de turno tiene el tino de tomar un juego que interese colectivamente en ese preciso momento, podría tener relevancia dicha elección. Si no, sólo los pocos interesados en el juego en sí, o los más habituales seguidores del juego del mes se contarían como sus lectores.
Ese buen ojo se ha tenido y no, aparte de que, como en todo, el buen hacer del respectivo encargado puede atraer algunos cuantos interesados más.
Por supuesto, mantener esto en el tiempo cuesta más, pues puede bastar con una o dos malas elecciones para alejar a buena parte de la clientela de la iniciativa.
Así que, en lo personal, al no encontrarle una utilidad práctica al juego del mes, tanto me da si continúa o si no. No soy un usuario que se caracterice por la fidelidad a la iniciativa, a la que acudiré sólo cuando el juego en cuestión me interese.
Por cierto, da la casualidad de que este mes nuestro grupo de juego ha introducido en la corriente el Shogun, por lo que probablemente en breve, ojalá para antes que acabe el mes, estaremos colgando una pequeña crónica o reseña del mismo. Ya un miembro del grupo ha amenazado con escribirla. Así que ahí queda esa promesa de aporte.
Por ahora escribo una breves impresiones de novato: Shogun es un título difícil de valorar. Es un buen juego, con excelentes componentes y muchas mecánicas innovadoras e ingeniosas pero, al mismo tiempo, tiene demasiados aspectos de administración y un período de juego que se puede hacer largo, sobre todo en las primeras partidas, motivado en buena parte en el tiempo de espera al principio de cada turno, en el que algunos jugadores pueden durar mucho escogiendo sus acciones.
Asimismo la temática del Lejano Oriente nunca ha sido una de mis favoritas, y el juego puede padecer del síndrome de tomarla contra el líder, lo cual conduce inevitablemente a situaciones de kingmaker, con lo injusto que puede ser que quien mejor desempeño haya tenido esté siempre excluido de la victoria.
No es un mal juego, no, pero probablemente cuando esté en la onda de jugar un juego con temática militar y con algo de gestión de recursos, termine escogiendo antes títulos como Antike, Struggle of Empires, Imperial, Juego de Tronos o Age of Mythology.




