Tras echar unas cuantas partidas más me reafirmo en casi todo lo dicho.
El juego, como familiar y educativo, es excelente. Pero que nadie se engañe pensando que va a encontrar un euro medio, ni mucho menos duro. Es un euro amable que te puede dar una hora o dos de diversión sin tener que devanarte los sesos.
La rejugabilidad es infinita por su propia naturaleza de crear palabras a partir de unas letras.
Lo mejor es que siempre te deja sabor a poco una sola partida, así que puedes echar dos o tres sin mayor problema, sin invertir demasiado tiempo. En cuanto se domina el juego, es bastante rápido.
La gracia está en estrujarse el coco para lograr el mayor número de rimas, recursos y valedores. Todo ello da puntos.
Para ejemplificar el progreso en el juego diré que en las primeras partidas me quedaba entre los 20 y los 30 puntos y ya voy por más de 50 por partida, y sé que aún le puedo sacar mucho.
Sigo pensando que es un juego que más se disfruta cuanto más lo dominas.
Cuantos más jugadores, más posibilidades de que te pisen algún valedor que te pueda hacer falta. Pero a dos aún hay bastante interacción en este aspecto concreto (no es un juego de interacción directa, es obvio; solo se trata de ser mejor que lo demás, como en un concurso).
Puede que el tema no atraiga a todo el mundo, pero es un acierto para los que gusten de las palabras.
El juego, como familiar y educativo, es excelente. Pero que nadie se engañe pensando que va a encontrar un euro medio, ni mucho menos duro. Es un euro amable que te puede dar una hora o dos de diversión sin tener que devanarte los sesos.
La rejugabilidad es infinita por su propia naturaleza de crear palabras a partir de unas letras.
Lo mejor es que siempre te deja sabor a poco una sola partida, así que puedes echar dos o tres sin mayor problema, sin invertir demasiado tiempo. En cuanto se domina el juego, es bastante rápido.
La gracia está en estrujarse el coco para lograr el mayor número de rimas, recursos y valedores. Todo ello da puntos.
Para ejemplificar el progreso en el juego diré que en las primeras partidas me quedaba entre los 20 y los 30 puntos y ya voy por más de 50 por partida, y sé que aún le puedo sacar mucho.
Sigo pensando que es un juego que más se disfruta cuanto más lo dominas.
Cuantos más jugadores, más posibilidades de que te pisen algún valedor que te pueda hacer falta. Pero a dos aún hay bastante interacción en este aspecto concreto (no es un juego de interacción directa, es obvio; solo se trata de ser mejor que lo demás, como en un concurso).
Puede que el tema no atraiga a todo el mundo, pero es un acierto para los que gusten de las palabras.



¡¿Qué más se puede pedir?!