Yo tengo una pregunta, antes que nada, aunque el asunto de las recompensas (en general, las identidades) claramente tienes que cambiarlo.
Mi pregunta principal es: ¿has testeado esto?
Lo has puesto en Verkami. Deberías haberle echado... no sé, ¿50 partidas como mínimo (y son muy pocas)? Por supuesto, con grupos y adversarios diferentes, e incluyendo testeos ciegos (sin explicar el juego a los participantes, que solo podrán leer el reglamento y lanzarse a jugar).
La idea de que el mundo real intervenga en el juego es novedosa, pero ojo: algunas ideas no se han hecho antes porque no funcionan. ¿Estás completamente seguro de que es viable, balanceado y divertido? Porque a mí, a priori, me parece que condiciona mucho el juego depender de si a mi adversario le suena el móvil o de si va vestido de rojo.
Por otro lado, está el tema de las identidades.
Las identidades en los juegos solo tienen dos metas:
- Aumentar las posibilidades tácticas.
- Aumentar la rejugabilidad.
Ahora bien, para eso las identidades deben estar balanceadas. Cada una de ellas tendrá una clara orientación hacia una estrategia (en tus caso Fuentes, Mascotas o Poderes), pero todas ellas tendrán la misma fuerza. Y tú esto te lo has saltado del todo.
Tu Neófito es claramente más débil que los demás, además de no tener una orientación clara. Sin embargo, el Diácono es obviamente más poderoso. Lógicamente, todo el mundo se hará Diácono: has perdido las posibilidades tácticas y la rejugabilidad. De hecho, es como si el juego no tuviera identidades.
Para arreglar esto, tienes que replantearte el sistema. Crea varias identidades al mismo nivel de poder, que puedan competir de forma balanceada utilizando cada una su propia estrategia. Tendrás que probarlas y testearlas para asegurarte de que estén balanceadas, y entonces tendrás un sistema de clases/identidades funcional
PD: Si la idea de las identidades es ir evolucionando, me parece muy mala idea en cualquier juego que no sea online. En estos se puede hacer por el sistema de emparejamientos y la amplia base de jugadores que se encuentran conectados: estos dos factores garantizan el encuentro con un jugador de tu nivel.
En un juego físico, esto no tiene sentido. Sé que la idea base de Epikum era que la partida no terminara al guardar las cartas, pero es que las partidas terminan ahí. Convencer a los jugadores de que no es así te costará mucho, mucho esfuerzo y puede arrastrar el juego al fracaso. Si te has decidido por intentar editar un juego, en mi opinión, limítate a eso.
Por supuesto, solo es mi opinión.
Mi pregunta principal es: ¿has testeado esto?
Lo has puesto en Verkami. Deberías haberle echado... no sé, ¿50 partidas como mínimo (y son muy pocas)? Por supuesto, con grupos y adversarios diferentes, e incluyendo testeos ciegos (sin explicar el juego a los participantes, que solo podrán leer el reglamento y lanzarse a jugar).
La idea de que el mundo real intervenga en el juego es novedosa, pero ojo: algunas ideas no se han hecho antes porque no funcionan. ¿Estás completamente seguro de que es viable, balanceado y divertido? Porque a mí, a priori, me parece que condiciona mucho el juego depender de si a mi adversario le suena el móvil o de si va vestido de rojo.
Por otro lado, está el tema de las identidades.
Las identidades en los juegos solo tienen dos metas:
- Aumentar las posibilidades tácticas.
- Aumentar la rejugabilidad.
Ahora bien, para eso las identidades deben estar balanceadas. Cada una de ellas tendrá una clara orientación hacia una estrategia (en tus caso Fuentes, Mascotas o Poderes), pero todas ellas tendrán la misma fuerza. Y tú esto te lo has saltado del todo.
Tu Neófito es claramente más débil que los demás, además de no tener una orientación clara. Sin embargo, el Diácono es obviamente más poderoso. Lógicamente, todo el mundo se hará Diácono: has perdido las posibilidades tácticas y la rejugabilidad. De hecho, es como si el juego no tuviera identidades.
Para arreglar esto, tienes que replantearte el sistema. Crea varias identidades al mismo nivel de poder, que puedan competir de forma balanceada utilizando cada una su propia estrategia. Tendrás que probarlas y testearlas para asegurarte de que estén balanceadas, y entonces tendrás un sistema de clases/identidades funcional

PD: Si la idea de las identidades es ir evolucionando, me parece muy mala idea en cualquier juego que no sea online. En estos se puede hacer por el sistema de emparejamientos y la amplia base de jugadores que se encuentran conectados: estos dos factores garantizan el encuentro con un jugador de tu nivel.
En un juego físico, esto no tiene sentido. Sé que la idea base de Epikum era que la partida no terminara al guardar las cartas, pero es que las partidas terminan ahí. Convencer a los jugadores de que no es así te costará mucho, mucho esfuerzo y puede arrastrar el juego al fracaso. Si te has decidido por intentar editar un juego, en mi opinión, limítate a eso.
Por supuesto, solo es mi opinión.

