Este viernes en la Queidada de Barcelona, tuve el privilegio de jugar a este juego en una partida de cinco jugador@s, casi todos novatos, y con impecable explicación de reglas, como siempre, del bueno de Castorp.
Después de la partida pues un cúmulo de sensaciones encontradas. El juego me pareció una buena idea, pero le falta pulir algunos aspectos. Siempre bajo mi punto de vista, ojo. La idea de la subasta de cartas, rollo "quítate tú que me pongo yo", me pareció original, añade incertidumbre y suspense. El juego aprieta, vaya si aprieta, (tema de las invasiones, que me quitan el personaje, etc...) y te mantiene todo el rato en tensión, porque constantemente pasan cosas o están a punto de pasar cosas (que para el buen jugador viene a ser lo mismo). También me gusto (auque me recordaba a los ataques de los salvajes de Juego de Tronos) "las aportaciones comunes" al problema de las invasiones, donde todo jugador@ tiene oportunidad de sacar el ruín que todos llevamos dentro.
El problema es que no sé, tengo la sensación de que todos estos mecanismos encajan de una manera un tanto "forzada". La visión del conjunto del juego me parece algo "abstracta": ¿dónde estan los soldados? ¿y las ciudades que tanto cuesta defender? ¿y los edificios que construímos? No sé... será una tonteria esto que digo, pero a mí esto no me ayuda a "sumergirme" en la atmosfera del juego.
En la partida me pasó una cosa curiosa: me ví metido en un extraño bucle (queda más cool que decir círculo vicioso) donde me fuí de la partida y no tuve manera alguna, estrategia, táctica... que me permitiera entrar de nuevo en ella (a nivel de puntuación, me refiero). ¿Fallo del juego o es que soy muy tonto?. No obstante, me divertí mucho maldiciendo todo el rato a mis sufridos compañeros de partida.
Por cierto ganó Eva y llevaba Sienna.
Eso fué todo y así se lo hemos contado.
Después de la partida pues un cúmulo de sensaciones encontradas. El juego me pareció una buena idea, pero le falta pulir algunos aspectos. Siempre bajo mi punto de vista, ojo. La idea de la subasta de cartas, rollo "quítate tú que me pongo yo", me pareció original, añade incertidumbre y suspense. El juego aprieta, vaya si aprieta, (tema de las invasiones, que me quitan el personaje, etc...) y te mantiene todo el rato en tensión, porque constantemente pasan cosas o están a punto de pasar cosas (que para el buen jugador viene a ser lo mismo). También me gusto (auque me recordaba a los ataques de los salvajes de Juego de Tronos) "las aportaciones comunes" al problema de las invasiones, donde todo jugador@ tiene oportunidad de sacar el ruín que todos llevamos dentro.
El problema es que no sé, tengo la sensación de que todos estos mecanismos encajan de una manera un tanto "forzada". La visión del conjunto del juego me parece algo "abstracta": ¿dónde estan los soldados? ¿y las ciudades que tanto cuesta defender? ¿y los edificios que construímos? No sé... será una tonteria esto que digo, pero a mí esto no me ayuda a "sumergirme" en la atmosfera del juego.
En la partida me pasó una cosa curiosa: me ví metido en un extraño bucle (queda más cool que decir círculo vicioso) donde me fuí de la partida y no tuve manera alguna, estrategia, táctica... que me permitiera entrar de nuevo en ella (a nivel de puntuación, me refiero). ¿Fallo del juego o es que soy muy tonto?. No obstante, me divertí mucho maldiciendo todo el rato a mis sufridos compañeros de partida.
Por cierto ganó Eva y llevaba Sienna.
Eso fué todo y así se lo hemos contado.
El tema se presta a confusión, la verdad.
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