Mostrar Mensajes

Esta sección te permite ver todos los mensajes escritos por este usuario. Ten en cuenta que sólo puedes ver los mensajes escritos en zonas a las que tienes acceso en este momento.

Mensajes - laaguja

#301
Compañeros cofrades, sabrán ustedes disculparme la libertad que a continuación me tomaré sincerándome con ustedes. Pero si me escuchan con atención sabrán por qué debo permitirme este momento de debilidad.

Cuando volví de Vietnam, y tras un par de años sabáticos vagando por la costa este, me dediqué a terminar mis estudios de abogado, especializándome en derecho laboral y penal. Al finalizar la carrera, y por mediación de unos amigos de mi padre, entré a formar parte de un prestigioso bufete. Pero sólo me asignaban casos perdidos de antemano y los que les correspondían de oficio. Supongo que para curtirme y foguearme, aunque quizá lo hicieran para que marchara de la firma motu proprio. Recuerdo perfectamente uno de aquellos casos que siempre me caían, cuando ya llevaba tiempo mirando casi con desesperación la sección de ofertas laborales del New York Times… Como para no recordarlo, pues supuso un antes y un después en la consideración que despertaba en mis jefes. Era un martes cuando encontré en mi taquilla un escueto dossier al que acompañaba una nota manuscrita en la que se me pedía que tratara de atenuar algo la condena que le iba a caer a un mercachifle oriental. Aún guardo memoria de su nombre: Choi Prin Gao; coreano para más señas. Desde el principio me había propuesto guardar las distancias profesionales con mis clientes, pero aquel amarillo (recuerden que venía de Vietnam), por algún motivo que nunca me he explicado, me cayó simpático a primera vista y traté de hacer algo por él; de hacerlo de verdad, quiero decir. Lo cierto es que el tipo lo tenía muy negro, pues le habían atrapado en pleno mercado vendiendo comida en pésimo estado. Delito contra la salud pública, y como bien saben sus señorías, eso aquí, en los USA, y además siendo extranjero sin los papeles en regla, supone una severa condena, o peor aún: la deportación. La cosa es que trabé amistad con él y en una de mis visitas al penal donde se alojaba por aquellos días me participó un secreto: tenía amigos que podrían pagar espléndidamente mis desvelos, pero se requería de mí que hiciera una serie de esfuerzos discrecionales que a un abogaducho como yo era en aquellos momentos le acarrearían la retirada de la licencia de por vida para ejercer en todos los estados de la Unión; eso después de salir de presidio, lógicamente. No entraba en mis planes volver a comer el rancho del Tío Sam, y menos entre ventanas enrejadas, pero decidí jugármela porque de aquella gastaba más suelas pateando juzgados de mala muerte de las que me podía pagar con el mísero sueldo con el que decían que pagaban mis servicios. El caso es que tuve que amañar permisos de residencia y colarle el muerto a un honrado comerciante presentando facturas falsas de la compra de todas aquellas viandas en mal estado en la mañana del día de autos. Creo que allí fue cuando me di cuenta de que siendo honrado no iba a llegar a ninguna parte… pero divago, ustedes me sabrán excusar. El caso es que Choi Prin Gao salió de la trena mejor de lo que entró. Con un permiso de residencia en regla que sus amigos no habían sabido gestionar por miedo a confesarse al hombre equivocado, y con una indemnización del gobierno americano por las molestias ocasionadas. Aquel oriental me pagó lo acordado y me dio las gracias de una manera que nunca he olvidado: "estoy en deuda con usted, pero sé que alguna vez recurrirá a mí en busca de información y yo estaré en disposición de brindársela". No sé si tenía una bola de cristal o si lo había leído en la Ouija, pero el caso es que después de todos estos años he reconocido a Choi Prin Gao bajo otra apariencia, la del señor Liang Yong, propietario de la galería de arte Aquamarina de Nueva York.

Voy a citarle en el despacho que aún tengo en el bufete (3), y que la firma me reserva con gran orgullo por su parte al pertenecer a un congresista de los Estados Unidos de América, y le voy a pedir al señor Prin Gao… disculpen, al señor Yong, que me cuente todo lo que sepa sobre los motivos que llevaron a Piero Maccarone a invocar al Innombrable y a sus diabólicos seres. Además, y para que no crea su deuda saldada, le voy a volver a ofrecer mis servicios para quitarle de encima la… digamos calumnia (si es que me lo propongo) que recae sobre él por terrorismo y pertenencia a banda armada. Si no accede, me temo que me veré en la obligación de poner en conocimiento de mi país que se trata de uno de los terroristas más buscados por ser el cerebro de una de las células islámicas más brutales y sanguinarias que existen en el sudeste asiático. En Malasia concretamente, dado que el Islam es la religión oficial de aquel país. Me llevará un tiempo pero él sabe que podré hacerme con las pruebas necesarias que le volverán a hospedar de por vida en régimen de pensión completa por cuenta del Estado, y esta vez en un presidio de máxima seguridad. Eso si no consigo que se le condene a la pena capital. Turbio es mi segundo apellido.

Cita de: Wkr en 01 de Octubre de 2015, 22:21:07
Usad un poco la lógica, o en su defecto, intentad venderme la moto.
((Espero que esta moto sea del color, marca y cilindrada que te gustan, :D ))
#302
Lo siento, estoy en el curro y con el Tapatalk se me ha pasado poner el cliché. Era el cliché del lugar de nacimiento, en las calles de Nueva York, y querido por la vecindad. A ver si me pongo a armar el puzzle, que creo que sólo falta la respuesta a mi pregunta, el why.
#303
Dado que he nacido en las calles de Nueva York y que me he postulado como candidato a la alcaldía, numerosos vecinos, sobre todo latinos y también gentes humildes de toda condición, deseosos de serme útiles, me han mostrado su adhesión en infinidad de ocasiones. Ahora quiero utilizar esa agenda de contactos de la calle (agenda que gestionan mis colaboradores) para que todas esas personas anónimas que están en todas partes y que ven y escuchan sin ser vistos ni oídos, red informe que ya utilizara con éxito Sherlock Holmes, consigan averiguar los verdaderos motivos que llevaron a Maccarone a invocar al Innombrable.
#304
Merced a mis informaciones de los bajos fondos, esas personas anónimas que están en todas partes y que ven y escuchan sin ser vistos ni oídos, red informe que ya utilizara con éxito Sherlock Holmes, consigo averiguar los verdaderos motivos que llevaron a Maccarone a invocar al Innombrable.
#305
Señores cofrades, mirando más por mi bolsa que por la resolución del caso, debo guardar un prudente silencio. Espero que sepan entender y agradacer los avances que se han hecho en la investigación merced a mi generosidad. ;D
#306
Después de un análisis en profundidad con mi equipo de asesores demoniacos debo preguntar si: ¿Piero Maccarone invocó a El Rey de Amarillo, avatar de Hastur, para escapar de la Tierra al estar decepcionado con su arte y no poder alcanzar su culmen como artista, como forma de escapar de su fracaso?
#307
El caballero Castellino se me ha adelantado con la pregunta inversa a la que tenía en mente… Mi pregunta hubiera sido si el invocado fue Hastur, pero me recuerda mi hechicera particular (6) que El Rey de Amarillo y Hastur son el mismo ser, por lo que nuevamente mis esquemas saltan hechos pedazos y de momento guardaré un prudente silencio sin renunciar a mi marcador de primer detective. En cuanto esté en disposición de formular una nueva pregunta lo haré.
#308
Sam Mu preguntará, que aunque vaya justito de libras está condecorado en Vietnam y sabrá morir con las botas puestas (y además es de Bilbao, jojojo).
#309
Señores, parece ser que estamos más perdidos de lo que sospechábamos. Y un seguro servidor de ustedes, con mi bolsa al límite, prescindiré de indagar entre mis contactos, por otro lado tan al límite como mi bolsa.
#310
Quién: el Rey de Amarillo,
Qué: ha transportado a Piero Maccarone,
Dónde: a la ciudad de Carcosa,
Cuándo: tras una invocación después de subir la foto a Instagram desde su estudio,
Por qué: porque el artista buscaba alcanzar una nueva fase en su obra;
Cómo: por abstracción o abducción o transportación física.

Spoiler
Al menos 3 elementos fundamentales no son estrictamente correctos.
#311
Señorías, creo estar en posición de afirmar que el artista antes conocido como Piero Maccarone se encuentra en la ciudad de Carcosa, situada en en planeta a 151 años luz de la Tierra como resultado de una invocación al Rey de Amarillo. Este desenlace ha tenido lugar en su estudio de arte tras subir a Instagram una instantánea de su última obra. Los motivos que llevaron al otrora Piero Maccarone a abrir un portal cósmico en el tiempo y el espacio se fundamentan en una búsqueda constante de un último saber que dieron como fruto una perenne insatisfacción por parte del artista con sus logros en terrenos, al menos, pictóricos; quien sabe si también escultóricos. Con su huida de este mundo buscaba alcanzar un nirvana amén de observar con sus propios ojos físicos los horrores que conforman aquel mundo.

Espero estar en lo cierto, pero si sus señorías tienen a bien corregirme, me atendré gustoso a sus refutaciones.
#312
Mis preciados camaradas cofrades, creo encontrarme en disposición de arrojar luz en lo que al principio parecía un enigma, pero en estos momentos una obligación mundana requiere toda mi atención. Si son tan amables de aguardar una quincuagésima parte del día, estaré en disposición de intentar aclararles este misterio. Hasta entonces, que ustedes lo perpetren bien (a sus fechorías diarias me refiero).
#313
Camaradas cofrades, nos hallamos al borde de la resolución de un caso que, en apariencia complicado para mentes mundanas, para nosotros, cultistas renombrados, me temo que tenga una explicación absolutamente simple, con el agravante de que Piero Maccarone no va a ser el neófito que creíamos ver en él y tengamos que reconocer que ha llegado donde nosotros deseábamos antes que nosotros; quiero decir, que caminaba muy por delante de nos y tengamos que tragarnos nuestro desdén continuado hacia él. Cierta hechicera que me es fiel (mi dinero me cuesta asegurar su fidelidad) me ha revelado cierta posibilidad que ahora preguntaré… ¿Está Piero Maccarone lejos del planeta Tierra?
#314
Esta vez me abstendré de pedir favores personales a los enlaces que estoy agotando, pero animaré a mis correligionarios a utilizar alguno de sus contactos, pues a estas alturas del juego, con lo que nos jugamos quiero decir, no sirven de nada guardados en la agenda. Tengan sus señorías muy buenas noches, y que sueñen, de ser posible, con cualquier horrorosa aberración ancestral.
#315
Compañeros de culto, un giro inesperado nos lleva hacia motivos mucho más mundanos que los que nos han traído a esta sala. Creo que debemos confirmar, tal y como todos deseamos, que se trata de una vía muerta. Haré una llamada más para preguntar si la conexión terrorista es sólida, pues bien pudiera tratarse de una tapadera policial para mantener separados a esta cáfila de tunantes con ínfulas de cultistas. Mientras tanto, piensen sus señorías si Maccarone no habrá sido objeto y víctima de sus propias invocaciones de aficionado. Y me van a permitir hacerles notar que la clave de este caso bien pudiera estar en el cuadro llamado El canto de Cassilda, sobre el que parece girar todo este oscuro asunto.

Cualquier otra observación que deseen compartir con este congresista, estaré agradecido de que me la participen.