Me alucina que un simple aficionado descubra las erratas en cero coma, así, sin más, echando un vistazo a su copia, y veintisiete encargados de la edición no la vean.

En fin: siempre nos queda la ejemplar reacción una vez descubierto el pastel, pero sería deseable buscar otras fórmulas de revisión, corrección, o lo que sea, para evitar una mancha en (a lo que parece, a falta de tener en mis manos mi copia) una edición tan cuidada.


