Cita de: Schroinger en 26 de Agosto de 2009, 22:39:55
No entiendo muy bien ni las filias ni las fobias en contra o a favor del género fantástico. Si el juego es bueno, que venga ya tenga dentro a Alejandro Magno, Rommel, enanos, elfos, blancas contra negras, veinticinco posiciones del kamasutra o los más genuinos artrópodos.
Tampoco entiendo muy bien por qué el hecho de que la temática sea fantástica evoque a que el tema ha sido tratado a la ligera o cómo la falta de miniaturas pueda ser un plus.
En fin, alguien que lo entienda que me lo explique.
Un juego sobre un asedio con temática fantástica (muy bien integrada) y con miniaturas es el que trata sobre el Asalto de Minas Tirith que viene en el reverso de la expansión del Risk de El Señor de los Anillos. Diseñado por Richard Borg, el mismo autor de BattleLore (otro gran juego de tema de fantasía), se encuentra muy opacado por el juego principal, pero merece la pena un vistazo...
Intentaré explicártelo:
Efectivamente, si el juego es bueno, no me importa demasiado el tema o los componentes, etc. Lo pasaré bien jugando y listo. Sin embargo tanto el tema como los componentes ayudan (al menos a mí) a soñar mientras juego y, sobretodo, antes y después de las partidas. Seré más raro aún que todos los que pululamos por aquí pero yo disfruto mucho imaginando las partidas y añadiéndoles de mi cosecha algo de imaginación. Ahora mismo he de ir a hacer unos recados y muchos cogerían un MP3 para ir oyendo música. Yo iré imaginando estrategias de lo más vívidas para la partida de AVL que confío en jugar mañana. Esto lo pierdo con temas que no me interesan
Pero el problema es que ni siquiera sé si el juego es bueno y en ese caso ya sí que no me interesa. Por que con un juego mediocre también puedo soñar auqnue las partidas no valgan mucho si me atrae el tema pero si no tengo eso ya me queda muy poco.
Y sobre las miniaturas y los componentes me pasa que veo demasiados juegos que me parecen sobreproducidos con la intención de disimular así que son mediocres. Sobreproducir un buen juego no me importa, hasta me gusta, pero uno malote no me lo mejora así.
Como también tengo la sensación de que él género fantástico es un cajón de sastre en el que cabe cualquier triquiñuela para resolver las situaciones (volar, evaporarse, transformarse...) sin ceñirse a unas reglas, rápidamente me da esa sensación de ligereza. En realidad, aparte de lo subjetivo de mi opinión sobre esto, reconozco que lo aplicaría más a la literatura que a los juegos pues éstos tendrán sus reglas claras pero no deja de quedarme ese fondo de escepticismo hacia todo lo fantástico.
Como ves, no son más que sensaciones, opiniones particulares, pero que también tienen su peso a la hora de evaluar las posibilidades de un juego, no?