Por todo lo que comentas, es más que probable que Eldritch o Arkham te resulten anodinos, si no en la primera partida, sí en la cuarta, cuando veas lo que ofrecen. No he probado Dawn, pero no me atraen demasiado los solitarios con miles de dados, como es el caso.
La experiencia que te van a dar este tipo de juegos es insulsa y suele tener fecha de caducidad. El espacio de decisión es mínimo y la emoción viene propiciada, casi en exclusiva, por una cierta gestión del riesgo. Viniendo de los juegos con cubitos que se mueven, en los que el disparador de placer suele tener otra hondura y palancas que se entreveran con decisiones de otros jugadores, es probable que termines concluyendo que Eldritch/Dawn te aportan poco.
Pero contando con que eso te aplique, vas a tener el bicho dando vueltas en la cabeza, dudando. Mi consejo es que le restes importancia, tires un dado para decidir cuál te quedas y lo consigas. Si cuando salga el resultado descubres que te hubiese apetecido que saliera otra cosa, entonces ya has tomado tu decisión inicial. Si no, aguanta con ese. Y dentro de cinco partidas lo verás todo mucho más claro. Ahora mismo hay Eldritch en el mercadillo con expansiones incluidas. En mi opinión es la mejor forma de quitarse o afianzar las ganas. Yo lo hice, descubrí que tenía algunos detalles atractivos y jugué varias sesiones poniendo todo mi empeño e ilusión. De pronto empiezaron a pasar cosas sin sentido y con poca relación entre sí, las decisiones eran muy básicas y la rutina creciente. Parecía que el juego basaba la excitación en los dados y tener cartitas nuevas para no leer siempre lo mismo. El ajetreo de componentes, algo propio de este tipo de productos, tiene muy poco interés real y resulta pesado, porque la trama no es rica y compleja, sino mustia, desarticulada, fragmentada. Vamos, justo lo contrario que suelo sentir cuando un juego me parece excelente.
Sólo experimentándolo sabrás si todo lo escrito hasta ahora aplica a tus gustos o, por el contrario, descubres una nueva forma de ambrosía que te colma de emociones. Personalmente prefiero ver una peli de zombis o leer un relato de Lovecraft que seguir jugando a cosos así. Y en el caso de Eldritch, todavía puedes pensar que la experiencia compartida justifica desplegar el enorme tablero, pero con Dawn, al que vas a jugar tú solo...
Nada de lo dicho aplica a nadie más que a mí, pero entiendo que puede ayudar a que te alejes o a que asumas el riesgo y te pongas a jugar cuanto antes. Lo único malo que podrías hacer es seguir dudando eternamente. Por mi estantería han pasado todos los títulos que comentas y se han marchado sin pesar. Después de probarlos no he vuelto a plantearme si merecen o no la pena
La experiencia que te van a dar este tipo de juegos es insulsa y suele tener fecha de caducidad. El espacio de decisión es mínimo y la emoción viene propiciada, casi en exclusiva, por una cierta gestión del riesgo. Viniendo de los juegos con cubitos que se mueven, en los que el disparador de placer suele tener otra hondura y palancas que se entreveran con decisiones de otros jugadores, es probable que termines concluyendo que Eldritch/Dawn te aportan poco.
Pero contando con que eso te aplique, vas a tener el bicho dando vueltas en la cabeza, dudando. Mi consejo es que le restes importancia, tires un dado para decidir cuál te quedas y lo consigas. Si cuando salga el resultado descubres que te hubiese apetecido que saliera otra cosa, entonces ya has tomado tu decisión inicial. Si no, aguanta con ese. Y dentro de cinco partidas lo verás todo mucho más claro. Ahora mismo hay Eldritch en el mercadillo con expansiones incluidas. En mi opinión es la mejor forma de quitarse o afianzar las ganas. Yo lo hice, descubrí que tenía algunos detalles atractivos y jugué varias sesiones poniendo todo mi empeño e ilusión. De pronto empiezaron a pasar cosas sin sentido y con poca relación entre sí, las decisiones eran muy básicas y la rutina creciente. Parecía que el juego basaba la excitación en los dados y tener cartitas nuevas para no leer siempre lo mismo. El ajetreo de componentes, algo propio de este tipo de productos, tiene muy poco interés real y resulta pesado, porque la trama no es rica y compleja, sino mustia, desarticulada, fragmentada. Vamos, justo lo contrario que suelo sentir cuando un juego me parece excelente.
Sólo experimentándolo sabrás si todo lo escrito hasta ahora aplica a tus gustos o, por el contrario, descubres una nueva forma de ambrosía que te colma de emociones. Personalmente prefiero ver una peli de zombis o leer un relato de Lovecraft que seguir jugando a cosos así. Y en el caso de Eldritch, todavía puedes pensar que la experiencia compartida justifica desplegar el enorme tablero, pero con Dawn, al que vas a jugar tú solo...
Nada de lo dicho aplica a nadie más que a mí, pero entiendo que puede ayudar a que te alejes o a que asumas el riesgo y te pongas a jugar cuanto antes. Lo único malo que podrías hacer es seguir dudando eternamente. Por mi estantería han pasado todos los títulos que comentas y se han marchado sin pesar. Después de probarlos no he vuelto a plantearme si merecen o no la pena