Muchas gracias a los dos por los comentarios; lo del tiempo, tamaño, etc, lo tenía claro, las dudas que tenía eran:
Si es un juego en el que realmente te metes, y sufres como Dragón/Enano, y no simplemente como jugador que va perdiendo,(no se si me he explicado muy alla...) y por lo que comentáis parece que si. Es que con la Isla Prohibida por ejemplo, he jugado con gente que se mete mucho en la partida, y se angustia, y con otra gente, que ve el juego como un solitario compartido, y jugarlo así no mola... En cambio, con el Claustrophobia, todo el mundo con el que he jugado, se mete de lleno, y buscaba algo que deje una sensación similar.
Por otro lado, no tenía claroo si el juego está abierto a la improvisación de jugadas, y con eso me refiero a que tengas varias opciones, (moverme aqui o aca, jugar esto o lo otro) y que no sea una opción buena y otra mala, sino, simplemente opciones distintas.
La otra duda que tenía era si al cabo de 10 partidas estabas aburrido del juego y se iba al armario, o si es un juego al que puedes jugar una semana si, y otra tambien, que tampoco se trata de jugarlo a diario... solo un par de partidas durante el fin de semana. Si es un juego en el que el pique es habitual, me imagino que si, que será rejugable.
Vuestros comentarios me han dejado el tema más claro, así que, aunque ya estaba bastante decidido a ir a por el juego (Torke lo sabe,
) ahora lo estoy más, y creo que es un juego bastante adecuado para jugarlo con las personas con las que lo quiero jugar, que son principalmente mi novia, a la que le encanta El Señor de los Anillos, y a la que le está encantando el Blood Bowl de cartas y el Claustrophobia (le van los juegos de darse de leches, mas que La Isla Prohibida, o el Catan), pero que se cansa de jugar en una hora; y mi compañero de aventuras de Magic de toda la vida, con el que ya no tengo ni que hablar durante las partidas...(la gente cuando nos ve jugar entre nosotros, se plantea el que seamos robots) que también ha sido un viciado de los juegos de rol, novelas de fantasía, y con quien de vez en cuando prefiero jugar a otra cosilla, para desconectar un poco.
Si es un juego en el que realmente te metes, y sufres como Dragón/Enano, y no simplemente como jugador que va perdiendo,(no se si me he explicado muy alla...) y por lo que comentáis parece que si. Es que con la Isla Prohibida por ejemplo, he jugado con gente que se mete mucho en la partida, y se angustia, y con otra gente, que ve el juego como un solitario compartido, y jugarlo así no mola... En cambio, con el Claustrophobia, todo el mundo con el que he jugado, se mete de lleno, y buscaba algo que deje una sensación similar.
Por otro lado, no tenía claroo si el juego está abierto a la improvisación de jugadas, y con eso me refiero a que tengas varias opciones, (moverme aqui o aca, jugar esto o lo otro) y que no sea una opción buena y otra mala, sino, simplemente opciones distintas.
La otra duda que tenía era si al cabo de 10 partidas estabas aburrido del juego y se iba al armario, o si es un juego al que puedes jugar una semana si, y otra tambien, que tampoco se trata de jugarlo a diario... solo un par de partidas durante el fin de semana. Si es un juego en el que el pique es habitual, me imagino que si, que será rejugable.
Vuestros comentarios me han dejado el tema más claro, así que, aunque ya estaba bastante decidido a ir a por el juego (Torke lo sabe,
) ahora lo estoy más, y creo que es un juego bastante adecuado para jugarlo con las personas con las que lo quiero jugar, que son principalmente mi novia, a la que le encanta El Señor de los Anillos, y a la que le está encantando el Blood Bowl de cartas y el Claustrophobia (le van los juegos de darse de leches, mas que La Isla Prohibida, o el Catan), pero que se cansa de jugar en una hora; y mi compañero de aventuras de Magic de toda la vida, con el que ya no tengo ni que hablar durante las partidas...(la gente cuando nos ve jugar entre nosotros, se plantea el que seamos robots) que también ha sido un viciado de los juegos de rol, novelas de fantasía, y con quien de vez en cuando prefiero jugar a otra cosilla, para desconectar un poco.