Partida NicolaiMa(Cartago) vs darioall(Roma)
Jugando por Vassal la ronda de 32º.
Turno 6
Es la hora del contraataque romano. Nada más reabrirse las hostilidades, un ejército desembarca en Cerdeña para recuperar la isla y otro, bajo mando directo de Escipión, desembarca en Hispania con el fin de llevar la guerra a territorio cartaginés.
Aunque en Cerdeña Roma logra, con ciertas penurias, recuperar la isla, en Hispania la suerte le es adversa. Una primera batalla favorable a Escipión es rápidamente seguida por una serie de maniobras y contramaniobras que acaban favoreciendo a los púnicos, que se ven ayudados por el sacrifico de uno de sus ejércitos, que es totalmente aniquilado tras desembarcar en el sur de Italia.
Turno 7
Roma llora con desolación la muerte de su mejor general, Escipión el Africano, que ha sido borrado del mapa junto a todo su ejército. Sin duda, un jarro de agua fría para la moral romana, que no esperaba que los púnicos pudieran hacer desaparecer tan fácilmente a su mejor hombre y a las trece legiones que estaban a su mando.
Sin embargo, ambos bandos han resultado tan destrozados tras las batallas en Hispania que ninguno tiene capacidad para emprender acciones de embergadura hasta la llegada de refuerzos.
Jugando por Vassal la ronda de 32º.
Turno 6
Es la hora del contraataque romano. Nada más reabrirse las hostilidades, un ejército desembarca en Cerdeña para recuperar la isla y otro, bajo mando directo de Escipión, desembarca en Hispania con el fin de llevar la guerra a territorio cartaginés.
Aunque en Cerdeña Roma logra, con ciertas penurias, recuperar la isla, en Hispania la suerte le es adversa. Una primera batalla favorable a Escipión es rápidamente seguida por una serie de maniobras y contramaniobras que acaban favoreciendo a los púnicos, que se ven ayudados por el sacrifico de uno de sus ejércitos, que es totalmente aniquilado tras desembarcar en el sur de Italia.
Turno 7
Roma llora con desolación la muerte de su mejor general, Escipión el Africano, que ha sido borrado del mapa junto a todo su ejército. Sin duda, un jarro de agua fría para la moral romana, que no esperaba que los púnicos pudieran hacer desaparecer tan fácilmente a su mejor hombre y a las trece legiones que estaban a su mando.
Sin embargo, ambos bandos han resultado tan destrozados tras las batallas en Hispania que ninguno tiene capacidad para emprender acciones de embergadura hasta la llegada de refuerzos.





