DÍA 4
Las prisas son malas consejeras. Pero la muerte de mercastan sin duda había enfurecido a su señor, y éste estaba dispuesto a vengarse de todos nosotros a la mayor brevedad.
La luna que desde la tarde anterior se podía ver en el cielo, iluminando el pueblo con una extraña luz mortecina, no auguraba nada bueno. El ataque que se cernía sobre Besekalvania iba a ser terrible. Drácula y sus vampiros lo tendrían planeado desde hace horas, y sólo estaban esperando el momento adecuado. Un ataque rápido y letal.
No habría pasado más de una hora desde que me separé del Gobernador, el Juez de paz y el párroco en la plaza de Besekalvania, cuando se oyeron los primeros dos gritos. Muy seguidos, y sin duda pertenecientes a la misma persona. Ya no cabía ninguna duda. A pesar de lo que decían las habladurías estaba claro que Drácula y su novia podían hablar de alguna manera para planear los ataques nocturnos. Sino, ¿cómo se explicaban tres ataques coordinados las tres últimas noches? No, no podía ser casualidad. Aún no tenía pruebas para demostrarlo, pero quizá las notas encontradas en la casa de Cauchemar podrían aportar algo de luz sobre este asunto.
El tercer grito se oyó poco más tarde, provenía de algún lugar cercano, y la voz de quién lo profirió me resultaba extrañamente familiar. Pero quizá por la lejanía, o quizá por lo desgarrador del grito, no conseguí caer en la cuenta de a quién podría pertenecer. Espero descubrirlo antes de que sea demasiado tarde.
El resto de la noche fue todo lo tranquila que se podría esperar para un pueblo como Besekalvania y una situación como la que estábamos viviendo. Sin duda los vampiros ya habían hecho su trabajo, y se habrían retirado a sus respectivos escondites, donde esperarían la llegada del nuevo día para volver a sembrar el caos y la duda durante las votaciones. Pero algunos ciudadanos, por lo menos ese era mi caso, esperábamos que sucediera algo más. Sabíamos que la casa de Caedes había sido registrada la noche pasada, y alguna de sus cosas habían desaparecido; y sinceramente, porque negarlo, esperábamos que un nuevo Cazador continuase la tarea que con tan buen pulso había empezado nuestro desdichado vecino.
Y así fue, un terrible grito se extendió por todo el valle cuando empezaba a amanecer. Y esa voz sí que la reconocí. Salí a la calle y me dirigí rápidamente al domicilio de nuestra vecina más ilustre. Tardé unos quince minutos en llegar, y cuando lo hice, el Gobernador y los alguaciles habían metido el cuerpo de Aren en un ataud y lo estaban cargando en un carro para sacarlo del pueblo.
Miré expectante a los alguaciles, estos a su vez miraron al Gobernador, y éste asintió. Así que levanté lentamente la tapa de la caja y pude ver el cuerpo desfigurado de Aren con una estaca atravesándole el corazón…

Cerré rápido la tapa, asustado. El Gobernador me miró y dijo: “Sin duda hoy estamos más cerca de la victoria”.
JUGADORES VIVOS (20):
LtGoose
Alzarot
Anaskela
Klyon
Olpusa10
Pako
Irving el navegante
Randast
Charlie
Fredovic
horak
zeefres
Herdaredívor
AROdecebolla
El_empalador
austercita
Zoroastro
Pablete
ppglaf
Dajial
JUGADORES MUERTOS (5):
manub - Ciudadano (linchado injustamente por el pueblo)
Cauchemar - Immanuel Hildesheim - Aliado de los vampiros (muerto por estaca)
Caedes - Van Helsing - Cazador (linchado injustamente por el pueblo)
mercastan - Vampiro (¿linchado? por el pueblo, pero muerto, bien muerto)
Aren – Siervo (muerto por estaca)
Las prisas son malas consejeras. Pero la muerte de mercastan sin duda había enfurecido a su señor, y éste estaba dispuesto a vengarse de todos nosotros a la mayor brevedad.
La luna que desde la tarde anterior se podía ver en el cielo, iluminando el pueblo con una extraña luz mortecina, no auguraba nada bueno. El ataque que se cernía sobre Besekalvania iba a ser terrible. Drácula y sus vampiros lo tendrían planeado desde hace horas, y sólo estaban esperando el momento adecuado. Un ataque rápido y letal.
No habría pasado más de una hora desde que me separé del Gobernador, el Juez de paz y el párroco en la plaza de Besekalvania, cuando se oyeron los primeros dos gritos. Muy seguidos, y sin duda pertenecientes a la misma persona. Ya no cabía ninguna duda. A pesar de lo que decían las habladurías estaba claro que Drácula y su novia podían hablar de alguna manera para planear los ataques nocturnos. Sino, ¿cómo se explicaban tres ataques coordinados las tres últimas noches? No, no podía ser casualidad. Aún no tenía pruebas para demostrarlo, pero quizá las notas encontradas en la casa de Cauchemar podrían aportar algo de luz sobre este asunto.
El tercer grito se oyó poco más tarde, provenía de algún lugar cercano, y la voz de quién lo profirió me resultaba extrañamente familiar. Pero quizá por la lejanía, o quizá por lo desgarrador del grito, no conseguí caer en la cuenta de a quién podría pertenecer. Espero descubrirlo antes de que sea demasiado tarde.
El resto de la noche fue todo lo tranquila que se podría esperar para un pueblo como Besekalvania y una situación como la que estábamos viviendo. Sin duda los vampiros ya habían hecho su trabajo, y se habrían retirado a sus respectivos escondites, donde esperarían la llegada del nuevo día para volver a sembrar el caos y la duda durante las votaciones. Pero algunos ciudadanos, por lo menos ese era mi caso, esperábamos que sucediera algo más. Sabíamos que la casa de Caedes había sido registrada la noche pasada, y alguna de sus cosas habían desaparecido; y sinceramente, porque negarlo, esperábamos que un nuevo Cazador continuase la tarea que con tan buen pulso había empezado nuestro desdichado vecino.
Y así fue, un terrible grito se extendió por todo el valle cuando empezaba a amanecer. Y esa voz sí que la reconocí. Salí a la calle y me dirigí rápidamente al domicilio de nuestra vecina más ilustre. Tardé unos quince minutos en llegar, y cuando lo hice, el Gobernador y los alguaciles habían metido el cuerpo de Aren en un ataud y lo estaban cargando en un carro para sacarlo del pueblo.
Miré expectante a los alguaciles, estos a su vez miraron al Gobernador, y éste asintió. Así que levanté lentamente la tapa de la caja y pude ver el cuerpo desfigurado de Aren con una estaca atravesándole el corazón…
Spoiler

Cerré rápido la tapa, asustado. El Gobernador me miró y dijo: “Sin duda hoy estamos más cerca de la victoria”.
JUGADORES VIVOS (20):
LtGoose
Alzarot
Anaskela
Klyon
Olpusa10
Pako
Irving el navegante
Randast
Charlie
Fredovic
horak
zeefres
Herdaredívor
AROdecebolla
El_empalador
austercita
Zoroastro
Pablete
ppglaf
Dajial
JUGADORES MUERTOS (5):
manub - Ciudadano (linchado injustamente por el pueblo)
Cauchemar - Immanuel Hildesheim - Aliado de los vampiros (muerto por estaca)
Caedes - Van Helsing - Cazador (linchado injustamente por el pueblo)
mercastan - Vampiro (¿linchado? por el pueblo, pero muerto, bien muerto)
Aren – Siervo (muerto por estaca)



