Cita de: Calvo en 10 de Diciembre de 2020, 13:21:28
Como ejemplo, si estás compitiendo y hay (es excepcional pero puede pasar) una acción de riesgo, siempre haces lo posible por lesionarte tú antes que el rival.
Esto me recuerda a un partido de fútbol donde salté para dar una patada al balón, un defensa rival metió la cabeza de por medio, y por no darle la patada a él retiré la pierna in extremis abriéndome demasiado de piernas y me llevé de regalo una lesión que me tuvo fuera de los partidos durante una buena temporada.
Por lo demás, creo que habéis comentado entre unos y otros lo mismo que pienso, por lo que poco más puedo aportar. Creo que el que se toma los juegos con el objetivo de ganar y lleva mal perder, mejor que se busque otra afición. Lo he comentado en varias ocasiones, pero para mí ganar es incentivo y el objetivo es divertirme, gane o pierda.
Por suerte en mi grupo habitual creo que todos saben tanto ganar como perder, y aunque alguna vez pueda haber algún pique mínimo puntual, nunca ha habido actitudes que me hayan molestado, lo pasamos bien y quién gane es circunstancial.
Si diera alguna vez con alguna persona que no supiera llevar bien la derrota o la victoria, creo que evitaría jugar con él.
Lo que sí he comprobado es que si una persona competitiva que busca el ganar cae en un grupo donde el resto no son así, sino que buscan divertirse, ésta tiende a minimizarse con el paso de las partidas. Donde sí he visto que ésta crece, igual que las tensiones, es si el grupo es de los de no permitir deshacer un movimiento erróneo justo tras hacerlo (sin que tenga mayor trascendencia en la partida) o la, para mí, horrible regla de "en la mesa presa" que en algunos grupos aplican y que es leña para el fuego... Cuando eso ha sucedido, la permisibilidad baja y la competitividad sube, y suele derivar en reacciones alejadas de lo que busco al jugar. Creo que si es comprensible, y se puede hacer CTRL-Z a un movimiento sin mayores consecuencias, prefiero permitirlo antes que ser estricto. Si no, al final se termina cayendo tarde o temprano en situaciones de "vosotros no me dejasteis, ahora yo no os dejo" y en bajar la tolerancia al despiste ajeno.