Para mi, siendo objetivo, es la Battles of the third age de la primera edición de La guerra del anillo. Aquello sí era un concepto de expansión logrado: cogía los componentes del básico, y añadiendo unos cuantos te aportaba otro juego (lo que más tarde fue La batalla de los cinco ejércitos, que curiosamente no era tan bueno como BotTA).
La mayoría de expansiones, fuera de esta, siempre me habían parecido apaños o facciones para completar juegos que no estaban del todo apañados. Unas mejor, otras peor.
Si acaso destacaría dos: la expansión de Runewars, porque conseguía aportar cosas nuevas a un juego que no las necesitaba; y la expansión del Stronghold, Stronghold Undead, que conseguía algo parecido a lo de La guerra del anillo pero de tal manera que ya no volvías a jugar más al básico.
También destacaría la expansión del Dragón del K:DM, pero es que ese juego es harina de otro costal.
La mayoría de expansiones, fuera de esta, siempre me habían parecido apaños o facciones para completar juegos que no estaban del todo apañados. Unas mejor, otras peor.
Si acaso destacaría dos: la expansión de Runewars, porque conseguía aportar cosas nuevas a un juego que no las necesitaba; y la expansión del Stronghold, Stronghold Undead, que conseguía algo parecido a lo de La guerra del anillo pero de tal manera que ya no volvías a jugar más al básico.
También destacaría la expansión del Dragón del K:DM, pero es que ese juego es harina de otro costal.
