Cita de: JVidal en 01 de Abril de 2020, 15:40:56
1) No tiene porque importarte la oferta que haya, la necesidad de jugar a todo lo que se sale es una tortura autoimpuesta, no lo necesitas, como no intentas probar todos los vinos que se fabrican en el mundo tampoco debes cumplir esa quimera con los juegos, simplemente pásalo bien con los que se crucen en tu camino
Ya, pero es que yo no estoy hablando de mi, sino de cómo reacciona un mercado ante un estímulo. Es algo bastante axiomático en análisis de mercado: la oferta empuja la demanda. Siguiendo la analogía de los vinos, no me hace falta probar todos los que salen, pero una amplia oferta empuja a consumir vino porque puedo elegir entre tantos que alguno seguro que me gusta. Si sólo hay tres y ninguno me hace tilín, no consumo vino.
Cita de: JVidal en 01 de Abril de 2020, 15:40:56
2)Las tiradas cortas son reales, sin embargo no conozco a nadie que le falte un riñón porque se agotó la tirada de un juego en concreto y no lo pudo comprar, que más da? igual que hay miles de juegos que no conoces y no producen ningún efecto en tí, porque este en concreto tiene ese poder? acaso es el único juego con el que te pasas, has pasado o lo pasaras bien? apuesto que hay muchos otros juegos que pueden llenar tus horas de ocio sin nada que envidiar el que no compraste, eso sin contar que el día de mañana te puede salir de segunda mano incluso más barato
Volvemos a lo de antes: no hablo de las decisiones racionales o irracionales que puede tomar UN consumidor (yo o cualquier otro usuario de la BSK) sino sobre cómo reacciona el mercado ante un estímulo. Uno de los trucos más utilizados en marketing es la edición limitada. Funciona porque una masa de potenciales compradores se sienten empujados a comprar antes que quedarse sin esa "edición limitada", y eso a su vez transmite la sensación de que en realidad no estás gastando sino invirtiendo en un bien que se revaloriza. Tú, Vidal, puedes hacer un análisis de lo más racional y llegar a la conclusión de que "pasas", pero es que tú no eres el público objetivo. Lo son los otros doscientos consumidores cuyo análisis concluye en un "me lo compro, por si acaso". Dicho de otro modo: lo que tú como persona decidas o dejes de decidir es irrelevante para el mercado.
En el caso de los juegos de mesa ni siquiera es necesario lo de la edición limitada. Ya sabemos que lo es, así que si el juego que sale tiene un tema que te interesa y crees firmemente que va a ver mesa, tendrás un fuerte incentivo para comprarlo, incluso aunque objetivamente "no lo necesites".
Cita de: JVidal en 01 de Abril de 2020, 15:40:56
3) Tenemos mucho más tiempo que antes, muy cierto, el tema es: en que usamos ese tiempo? vemos un capitulo de una serie en Netflix o nos pasamos esos 30 min. decidiendo que capitulo ver? Sacamos a mesa nuestros juegos favoritos o buscamos otra caja para seguir llenando la balda? Claro que podemos comprar juegos, pero que nuestro tiempo no sea mayoritariamente para buscar y pagar, sino para que cuando estemos algo saturados de entretenernos con los juegos que realmente nos llenan podamos dar frescura a nuestras partidas acompañándolos con otro gran juego que sepamos va a seguir aportando muchas horas de diversión
Eso son consideraciones que tienen poco que ver con como funciona el cerebro de los consumidores. El consumidor no toma decisiones racionales, sino que racionaliza las decisiones que toma (comprar o no comprar). Al menos la gran mayoría (me atrevería a postular que todos, incluso aquellos que creen estar tomando una decisión meditada). Uno de los grandes descubrimientos de Amazon fue el botón de 1-Click Order, -compra inmediata-; junto con el sistema prime de envío gratuito y en 24-48 horas, incorporó la compra impulsiva al comercio electrónico. Los consumidores tienden a comprar impulsivamente y de hecho se ha comprobado que se activan los mismos centros del placer y de recompensa cuando se compra algo que se desea que los que se activan cuando se alcanza el orgasmo o se come una comida favorita. Nuestro cerebro juega para el equipo contrario.
Sólo cuando se pone en modo supervivencia -por ejemplo, durante las primeras semanas de la cuarentena- o existe una fuerte incertidumbre hacia el futuro del acceso a los bienes de primera necesidad, se contrae la demanda de bienes superfluos. Ahora bien, si se consiguiera salir de la crisis sanitaria sin un colapso económico (poco probable en el caso español) veríamos una explosión de consumo privado de bienes no esenciales a los pocos días de levantarse la cuarentena.

