He estrenado este juego por fin, os lo cuento aquí. Quería sacarlo con gente pero viendo cómo está el percal me he resignado y lo he estrenado en solitario. Ya veremos si en algún momento puedo jugarlo acompañado pero el año pinta casi peor que el pasado para mi grupo de juego.
Me ha parecido un juegazo tanto por el motor mecánico que tiene como por la chapa y pintura con la que lo recubre. Jugando wargames disfruto mucho de vivirlos como una recreación histórica, y Pax Pamir es una delicia para eso porque sus mimbres son relativamente sencillos así que puedes dedicarle una parte de tu cerebro a vivir la historia. Imagino que esto es por haberlo jugado en solitario, donde además de poderte tomar el tiempo que quieras para jugar la carga cognitiva es mucho menor que jugando con humanos en la mesa. Pero desde luego solo es una delicia. Me ha dado sensaciones muy similares a las que en su día me dio Sekigahara, otro wargame con unas mecánicas tan sencillas que me permitía sentirme liderando ejércitos de distintos daimyos por las carreteras de Japón.
A nivel mecánico, muy divertido entender qué aporta cada palo y hacer malabares con ellos dependiendo del estado de la partida. Buscar dominar regiones que te permitan cobrar a tu rival, desplegar tribus y espías cuando parece que ninguna coalición conseguirá dominar, ponerte a construir cual Dragados de la época en cuanto ves la ventana para adelantar justo a tiempo a las coaliciones rivales, recuperarte (o no, como fue mi caso) de las pacificaciones y verte con poquísimo apoyo popular porque lo habías invertido todo en desplegar ejércitos que ahora te dejan con el culo al aire... son muchas cosas sobre el papel pero luego jugando todo tiene sentido, todo tiene su momento. Que sepas verlo o no ya es otra cosa y yo rehíce algunos turnos porque al terminarlos me daba cuenta de que eran lo menos óptimo del mundo, pero lo que te ofrece el juego es brutal.
Igual ocurre sabiendo si es el momento de comprar esa carta que tu rival querrá simplemente para que no la tenga, o si es mejor moverte y atacarle esa región, y si en caso de atacarle deberías priorizar sus ejércitos para reducir su dominio o sus tribus para derrocar a ese político que te está tocando las narices. Pero en ese caso igual es mejor simplemente asesinarlo llevando un espía hasta él, aunque esos movimientos te van a costar no jugar aquella carta que cambia el aplo dominante y te permitiría encadenar dos acciones más, ¿pero es el momento para ellas?
Y yo he jugado solo así que me he perdido lo que entiendo que es la auténtica mandanga de este juego, las coaliciones. Saber cuándo dejar una coalición porque no hay manera de que te llevas los puntos que quieres ahí e intentar forzar que la dominancia falle. Saber cuándo entrar a una coalición con pinta de poder dominar habiendo montado tu chiringuito para adelantar en influencia a quienes ya la apoyaban y han estado haciendo un trabajo del que tú planeas recoger los frutos. Entender cuándo debes dedicarte a sembrar cilindros a diestro y siniestro porque este chequeo lo pierdes seguro pero para el próximo tendrás ya medio trabajo hecho y los rivales van a perder todas las piezas que han estado poniendo. En fin, me he enamorado.
No creo que hiciera falta otra canción de amor a las posibilidades de este juego, máxime de alguien que solo le ha dado una partida y en solitario, pero estas son mis impresiones y aquí las dejo para quien las quiera
Me ha parecido un juegazo tanto por el motor mecánico que tiene como por la chapa y pintura con la que lo recubre. Jugando wargames disfruto mucho de vivirlos como una recreación histórica, y Pax Pamir es una delicia para eso porque sus mimbres son relativamente sencillos así que puedes dedicarle una parte de tu cerebro a vivir la historia. Imagino que esto es por haberlo jugado en solitario, donde además de poderte tomar el tiempo que quieras para jugar la carga cognitiva es mucho menor que jugando con humanos en la mesa. Pero desde luego solo es una delicia. Me ha dado sensaciones muy similares a las que en su día me dio Sekigahara, otro wargame con unas mecánicas tan sencillas que me permitía sentirme liderando ejércitos de distintos daimyos por las carreteras de Japón.
A nivel mecánico, muy divertido entender qué aporta cada palo y hacer malabares con ellos dependiendo del estado de la partida. Buscar dominar regiones que te permitan cobrar a tu rival, desplegar tribus y espías cuando parece que ninguna coalición conseguirá dominar, ponerte a construir cual Dragados de la época en cuanto ves la ventana para adelantar justo a tiempo a las coaliciones rivales, recuperarte (o no, como fue mi caso) de las pacificaciones y verte con poquísimo apoyo popular porque lo habías invertido todo en desplegar ejércitos que ahora te dejan con el culo al aire... son muchas cosas sobre el papel pero luego jugando todo tiene sentido, todo tiene su momento. Que sepas verlo o no ya es otra cosa y yo rehíce algunos turnos porque al terminarlos me daba cuenta de que eran lo menos óptimo del mundo, pero lo que te ofrece el juego es brutal.
Igual ocurre sabiendo si es el momento de comprar esa carta que tu rival querrá simplemente para que no la tenga, o si es mejor moverte y atacarle esa región, y si en caso de atacarle deberías priorizar sus ejércitos para reducir su dominio o sus tribus para derrocar a ese político que te está tocando las narices. Pero en ese caso igual es mejor simplemente asesinarlo llevando un espía hasta él, aunque esos movimientos te van a costar no jugar aquella carta que cambia el aplo dominante y te permitiría encadenar dos acciones más, ¿pero es el momento para ellas?
Y yo he jugado solo así que me he perdido lo que entiendo que es la auténtica mandanga de este juego, las coaliciones. Saber cuándo dejar una coalición porque no hay manera de que te llevas los puntos que quieres ahí e intentar forzar que la dominancia falle. Saber cuándo entrar a una coalición con pinta de poder dominar habiendo montado tu chiringuito para adelantar en influencia a quienes ya la apoyaban y han estado haciendo un trabajo del que tú planeas recoger los frutos. Entender cuándo debes dedicarte a sembrar cilindros a diestro y siniestro porque este chequeo lo pierdes seguro pero para el próximo tendrás ya medio trabajo hecho y los rivales van a perder todas las piezas que han estado poniendo. En fin, me he enamorado.
No creo que hiciera falta otra canción de amor a las posibilidades de este juego, máxime de alguien que solo le ha dado una partida y en solitario, pero estas son mis impresiones y aquí las dejo para quien las quiera
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A no ser que "por una módica cantidad" permitan publicar juegos de fuera de su catálogo...