A mí me entretiene ojearlos en la estantería de vez en cuando. Sacar alguno, ojear las reglas, pensar lo que molaría jugarlo y que sé que posiblemente nunca sucederá, limpiarles el polvo (cómo puede entrar tanto polvo en una casa en tan poco tiempo, madre mía lo que estará en nuestros pulmones)...
Es entretenido, también el pensar cómo los podría reordenar para que todos cupieran mejor y lo que molaría ponerlos todos esparcidos en el suelo formando un mosaico y hacerles una foto a vista de pájaro, jeje.
Es entretenido, también el pensar cómo los podría reordenar para que todos cupieran mejor y lo que molaría ponerlos todos esparcidos en el suelo formando un mosaico y hacerles una foto a vista de pájaro, jeje.

". Sólo con ese pequeño detalle que mi mente obtusa hubiese sido casi incapaz de razonar, el juego cambió totalmente para mí. Ahora no voy a decir que me meo en Ricky Royale, pero casi. Si no hubiese "pedido ayuda", el puto mejor juego en solitario de todos los tiempos seguiría criando polvo en la estantería, y eso para mí SÍ es una pérdida. No el no haber descubierto por mi cuenta ese detalle que me impedía avanzar en el juego.