Generalmente (a no ser que el juego esté realmente mal diseñado), a largo plazo siempre interesa más ir a por el más fuerte, y atacar a los débiles suele ser un modo estupendo de asegurarse el segundo puesto.
Eso sí, si el debilucho en cuestión pone caras divertidas cuando se enfurrusca, siempre es un aliciente...
Eso sí, si el debilucho en cuestión pone caras divertidas cuando se enfurrusca, siempre es un aliciente...


