Creo que su pregunta no va sobre la línea de cuándo comprar más o menos juegos o de si la afición se vuelve en algo que genera estrés, sino en la línea de cuándo un juego se considera lo suficientemente diferente de otro como para asumir que lo que nos aporta es diferente y no es más de lo mismo.
Una pregunta que creo que es bastante interesante de por sí, aunque posiblemente no haya una respuesta concreta, ya que cada uno tendremos la nuestra y es fácil que sea más bien una franja difuminada que una línea nítida, porque al final cada uno dará más peso a unos aspectos que a otros y habrá aspectos que aunque cambien, no sean motivo suficiente para nosotros, pero a poco que cambien otros, sí pueden serlo.
Una pregunta que creo que es bastante interesante de por sí, aunque posiblemente no haya una respuesta concreta, ya que cada uno tendremos la nuestra y es fácil que sea más bien una franja difuminada que una línea nítida, porque al final cada uno dará más peso a unos aspectos que a otros y habrá aspectos que aunque cambien, no sean motivo suficiente para nosotros, pero a poco que cambien otros, sí pueden serlo.
