Cita de: AJ en 20 de Marzo de 2020, 10:35:36Cita de: Antonio Carrasco en 20 de Marzo de 2020, 07:36:39
Lo que más curioso me resulta es lo rápido y fácil que es hacer que renunciemos a derechos y libertades. No hace falta siquiera una amenaza de muerte inmediata (0,0367% de la población está afectada a fecha de hoy). Basta con el miedo a lo que pudiera suceder. Es el sueño húmedo de un tirano.
No me quiero imaginar si fuera una pandemia como las de antes: una peste de Justiniano o la gripe del 18.
Esto da para hablar mucho y en el contexto de este foro es muy difícil.
Los derechos fundamentales no son algo a "lo que tengas derecho" por alguna ley natural. Son un "constructo social" derivado de la evolución humana y que se van a justando a cada momento. Y lo más importante es que SON IMPUESTOS, por lo que se llama bien común. De esta manera los derechos de una persona en un momento o lugar determinado serán distintos a los de otro lugar u otro tiempo.
En la era globalizada se tiende a globalizar los derechos, pero no por ello se libran de lo que decía antes: Si las circunstancias cambian tus derechos cambian. Eso es lo que ha pasado en China, lo que pasa en las guerras y lo que está pasando en España.
Ahora bien... uno puede quejarse de que la imposición de la nueva realidad es un error y puede tener razón pero así es el sistema. Uno solo no puede cambiar el sistema. Puede intentar vivir al margen. Pero en cuanto el sistema te detecta te impondrá esos derechos.
Como siempre digo, la mejor manera de afrontar estas situaciones es mantener un cierto desdén crítico sobre todo, y como decía Kant, practicar el hercúleo trabajo del pensamiento diario; y confiar en la ciencia, por supuesto.
No confundas disentir con quejarse. Insisto: hay caminos diferentes, que han probado su eficacia ¿Es más fácil imponer? ¡Sin duda! ¿Es más eficaz? No, no lo es.
En cualquier caso, nunca he creído que el Estado sea otra cosa que un leviatán, y más el Estado moderno con su capacidad para mantener una información detallada de los ciudadanos (el poder que tiene el Estado en cualquier democracia contemporánea está en órdenes de magnitud por encima del que pudiera haber ejercido el monarca más absoluto que te puedas imaginar). Así que no hace falta que me convenzas de la capacidad del Estado para imponer unas políticas sanitarias. Mi opinión -o la tuya, o la de cualquier otro- es irrelevante en ese sentido. Ahí estoy absolutamente de acuerdo.

Como dicen en mi tierra, quien se pica ajos come.