En efecto, la gente iniciada en los juegos tiene ganada una ventaja innegable a la hora de entender reglamentos en los que aparecen palabras o frases nunca vistas, iconos y símbolos que aparecen en cartas y tableros e interpretación de normas ambiguas. La afición provoca el sentido de querer hacer extensivo tan excelso placer a la gente del entorno más cercano y es ahí donde empiezan las confrontaciones, debido a que pretendemos que todos disfruten como nosotros. Pero claro, las personas somos todas distintas y uno no puede convencer a otro de que su propuesta es la ideal porque el otro ya tendrá la suya y no la va a cambiar porque tú se lo digas. Y esto es igual de válido para los juegos que para otras cosas, incluidas las opiniones sobre cualquier tema debatible. Ahora bien, centrándome en vivencias experimentadas de primera mano, enumero a continuación una serie de circunstancias con las que me he encontrado como respuesta a la pregunta "¿Qué os parece si jugamos a un juego de mesa diferente a lo que conocéis pero que ofrece unas sensaciones muy placenteras bla bla bla...?":
1. Si hay que levantarse del sofá, paso de jugar: Ante todo, el culo bien aposentado y hundido. Eso sí, si alguien propone un juego de naipes o clásico similar, hasta se levanta y dice que sí. ¿Por qué será?
2. ¡Buf! Hay que pensar mucho, es muy complicado: Hay gente que cuida mucho su cerebro. Lo curioso es que hay quien lo dice con sólo ver la caja. Tienen visión de rayos X.
3. No me apetece o no me gusta ese tipo de juegos: Miedo a hacer el ridículo que no expresan abiertamente, probablemente porque saben que tienen un exceso de AP galopante.
4. Jugar es cosa de niños: La excusa más barata para no tener que buscar otra.
5. Jugar a eso es cosa de frikis: Es un eufemismo para evitar decirte que estás pirado.
6. Jugar me aburre: Y lo dice mientras bosteza. Basado en hechos reales.
7. Jugar me pone nervioso: El típico que no sabe perder. Es gente que en la vida sólo apuesta sobre seguro. No es capaz de jugar ni al Monopoly.
1. Si hay que levantarse del sofá, paso de jugar: Ante todo, el culo bien aposentado y hundido. Eso sí, si alguien propone un juego de naipes o clásico similar, hasta se levanta y dice que sí. ¿Por qué será?
2. ¡Buf! Hay que pensar mucho, es muy complicado: Hay gente que cuida mucho su cerebro. Lo curioso es que hay quien lo dice con sólo ver la caja. Tienen visión de rayos X.
3. No me apetece o no me gusta ese tipo de juegos: Miedo a hacer el ridículo que no expresan abiertamente, probablemente porque saben que tienen un exceso de AP galopante.
4. Jugar es cosa de niños: La excusa más barata para no tener que buscar otra.
5. Jugar a eso es cosa de frikis: Es un eufemismo para evitar decirte que estás pirado.
6. Jugar me aburre: Y lo dice mientras bosteza. Basado en hechos reales.
7. Jugar me pone nervioso: El típico que no sabe perder. Es gente que en la vida sólo apuesta sobre seguro. No es capaz de jugar ni al Monopoly.