Sí. Yo creo que la expansión mejora mucho el juego. Es muy temática, con un componente aún más fantástico que el básico (los asaltantes son vampiros, fantasmas y esqueletos), y modifica por completo las acciones de los dos bandos.
Para el defensor, hay unos layouts de todos los edificios que se colocan encima del tablero, cubriendo los que ya había. Además, dispone de unas cartas de conclilio que roba al principio de turno (creo que 6 entre un total de 12, ya no recuerdo bien), sobre las que irá poniendo marcadores durante los turnos. En un momento dado, el jugador podrá decidir cerrar el concilio y aplicar los efectos de las cartas, que son variables en función de los marcadores colocados sobre las mismas.
Para el atacante, dispone de un mazo de hechizos que sustituye al de sus acciones y que gestionará mediante el pago de ciertas cantidades de maná. El mazo de hechizos puede modificarse cada turno, descartando cartas sobre la mesa y sustituyéndolas por otras. También dispone de cartas molonas como ciénagas extrañas, carruajes fantasma y otras filugranas que le ayudarán en sus propósitos.
Además se mejora el concepto del paso del tiempo. El asedio dura toda una noche, y a cada turno que pasa (y, por tanto, mientras más se acerca el amanecer), los asaltantes van perdiendo fuerza. La partida dura 8 turnos y, al contrario del Stronghold básico, el asaltante gana si consigue colarse, y el defensor si consigue aguantar los 8 turnos. También hay un mazo de cartas de pánico que podrán afectar al defensor si no logra controlar su miedo. Para eso hay un medidor de pánico y unos sacerdotes muy monos, que sustituyen a los héroes y pueden dar discursos a través de acciones para mantener el coraje intacto.
En mi opinión, la expansión convierte el juego en algo más complejo, con más chrome que se dice, y quizás más táctico e intenso. En defintiva, es un juego distinto. A mí me gustan las dos opciones, creo que es un gran juego.
Para el defensor, hay unos layouts de todos los edificios que se colocan encima del tablero, cubriendo los que ya había. Además, dispone de unas cartas de conclilio que roba al principio de turno (creo que 6 entre un total de 12, ya no recuerdo bien), sobre las que irá poniendo marcadores durante los turnos. En un momento dado, el jugador podrá decidir cerrar el concilio y aplicar los efectos de las cartas, que son variables en función de los marcadores colocados sobre las mismas.
Para el atacante, dispone de un mazo de hechizos que sustituye al de sus acciones y que gestionará mediante el pago de ciertas cantidades de maná. El mazo de hechizos puede modificarse cada turno, descartando cartas sobre la mesa y sustituyéndolas por otras. También dispone de cartas molonas como ciénagas extrañas, carruajes fantasma y otras filugranas que le ayudarán en sus propósitos.
Además se mejora el concepto del paso del tiempo. El asedio dura toda una noche, y a cada turno que pasa (y, por tanto, mientras más se acerca el amanecer), los asaltantes van perdiendo fuerza. La partida dura 8 turnos y, al contrario del Stronghold básico, el asaltante gana si consigue colarse, y el defensor si consigue aguantar los 8 turnos. También hay un mazo de cartas de pánico que podrán afectar al defensor si no logra controlar su miedo. Para eso hay un medidor de pánico y unos sacerdotes muy monos, que sustituyen a los héroes y pueden dar discursos a través de acciones para mantener el coraje intacto.
En mi opinión, la expansión convierte el juego en algo más complejo, con más chrome que se dice, y quizás más táctico e intenso. En defintiva, es un juego distinto. A mí me gustan las dos opciones, creo que es un gran juego.
