Como lingüista solo un apunte: el lenguaje no es ni puede ser inclusivo ni excluyente. Solo es una herramienta que se construye de forma del todo arbitraria —azarosa, incluso me atrevería a decir—. Cualquier intento de «forzar» al lenguaje a un comportamiento que va en contra de su propia naturaleza es un fracaso anunciado. Del mismo modo, auguro un fracaso en esas cartas.
La que debe ser incluyente es la sociedad, no el lenguaje.
La que debe ser incluyente es la sociedad, no el lenguaje.