¡A la buenas...! 
La primera foto, donde se puede apreciar a los dós púgiles en sus respectivos rincones antes de cruzar los guantes
corresponde a Clautrophobia -> http://www.boardgamegeek.com/boardgame/36932/claustrophobia, un juego para dos personas, diseñado por el frances CROC y basado en el universo de Hell Dorado, donde los humanos ante la falta de espacio en la tierra deciden invadir el infierno, vamos el viejo tema del Lebensraun en toda regla pero donde los vecinos son conocidos por su hospitalidad y buenas maneras.
El juego que nos ocupa transcurre en el subsuelo de Nueva Jerusalem, donde un Rendentor (monje guerrero con algún que otro poder de sanación, precognición, etc. ) acompañado de un número variable (de 2 a 4) de ex-cautivos que se presentan "voluntarios" a cambio de redimir pena (hay dos tipos, el espadachín, no muy potente pero ágil y rápido) y el brutote, que hace la función de guardaespaldas). Todos ello pueden ir equipados con diversos objetos (trabucos, escudos, etc.). El jugador que maneja a este variopinto grupo, tras asignar los diferentes dados a la linea de su valor de cada personaje (cada uno con diferentes valores de movimiento, combate y defensa), pudiendo estar alguno de ellos bloqueado por haber recibido heridas (con lo que ese personaje estaría tocado/exhausto/alelao y no podría manejar ningún objeto, usar hablididades especiales ni combatir y sólo tendría una defensa de 3), irá volteando losetas (algunas con caracteristicas especiales) que el jugador que maneja a los demonios, tras elegir la orientación, irá colocando para ir conformando el tablero modular. Este, a su vez, también distribuirá un número variable de dados, esta vez sobre un tablero donde diversas combinaciones de valores, tipos de número y cantidades le permitirán reclutar, mover, mejorar y atacar con sus huestes compuestas por un gran demonio (con valores y en cantidades variables en función del escenario) y los trogloditas (una especie de versión gótica del extraterrestre de Lilo y Stich, debiles, lentos pero baratos de activar y letales en manadas). En total en el juego vienen 17 minis prepintadas. En general, nunca pueda haber mà s de tres unidades por bando en cada loseta y sólo se puede abandonar una de estas si el número de unidades amigas es mayor o igual que el de enemigas (obiviamente hay losetas, poderes y cartas que rompen/cambian estas dos reglas base). Cada partida es un escenario diferente con objetivos, composición de los grupos, etc. distintos (salen nuevos regularmente en su página). Se prevé alguna ampliación en función de las ventas.
A Carlos no le disgustó pero le pareció que tenía poca chicha. A mí me pareció un juego que da lo que ofrece, sin grandes pretensiones pero correcto, que no engaña a nadie, vistoso y rebosante de tema.
La otras dos corresponden a Nexus Ops -> http://www.boardgamegeek.com/boardgame/15363/nexus-ops, donde asumimos el papel de entre 2 y 4 corporaciones que quieren tomar el control de una lejana luna llena de un valioso mineral. Para ello aparte de con los humanos, excelente y barata carne de cañon, cuentan con el paisanaje local, y así encontramos fungoides, cristalinos, arañas de roca, saltadores de lava y dragones de rubium. Todas estas unidades (representadas por minis de aspecto fosforito -de hecho, con el grado de frikismo llevado al paroxismo, se recomienda jugarlo bajo la luz de una bombilla negra [y con un par de tripis ni te cuento
] - Disclaimer: niños, no tratéis de hacer esto en vuestras casas
) tienen un costo proporcional a su potencia de combate e inversamente proporcional a su orden de batalla. Así, una unidad humana cuesta sólo dos rubium pero impacta con 6+ luchando siempre los últimos, mientras que un dragón de rubium cuesta 12, amén de otras capacidades especiales, impacta con un 2+ y pelea el primero. Con lo que, por ejemplo, los humanos podrían llegar a ser eliminados sin luchar y el dragón podría correr igual suerte ante unidades teóricamente más debiles pero que podrían apiolarlo si consiguen sobrevivir para poder combatir y el susodicho dragón no está acompañado por otras unidades que puedan absorver el daño. Al final de cada turno se roba una carta de misión secreta, con diversos objetivos ocultos, que se pueden jugar al ganar batallas (sólo una con puntos en color rojo, las que sean aplicables con puntos de color blanco) y son los que van sumando PV hasta llegar a los 12 necesarios para ganar (10 para partidas más cortas, 14 para más largas). Al final de cada batalla que se pierda en el turno de otro jugador, se roba una carta de energía (cartas que otorgan diferentes ventajas al poseedor, desde destruir directamente unidades, hasta repetir tiradas, batallas, etc.) y al final de turno de cada uno, si se controla el monolito de en medio del tablero, se robarán dos de estar cartas, que pueden ser jugadas por otro jugadores fuera de turno en batallas ajenas. En definitiva un juego muy vistoso y dinámico, con dados y azar, muy divertido. Eso sí, desde hace tiempo, difícil de encontrar.
A mí es un juego que me encanta, donde las partidas pueden generar un gran clima de diversión siempre deseable. Tiradas de espanto y/o increíbles, batallas imposibles, victorias pírricas... ¡¡lava liiiiiperrrr!!
. Siempre lo llevaré y me gustaría que todos los asistentes a las bacanales sesiones del BdC lo probasen en alguna ocasión.
Nos vemos. A cuidarse.

La primera foto, donde se puede apreciar a los dós púgiles en sus respectivos rincones antes de cruzar los guantes
corresponde a Clautrophobia -> http://www.boardgamegeek.com/boardgame/36932/claustrophobia, un juego para dos personas, diseñado por el frances CROC y basado en el universo de Hell Dorado, donde los humanos ante la falta de espacio en la tierra deciden invadir el infierno, vamos el viejo tema del Lebensraun en toda regla pero donde los vecinos son conocidos por su hospitalidad y buenas maneras.
El juego que nos ocupa transcurre en el subsuelo de Nueva Jerusalem, donde un Rendentor (monje guerrero con algún que otro poder de sanación, precognición, etc. ) acompañado de un número variable (de 2 a 4) de ex-cautivos que se presentan "voluntarios" a cambio de redimir pena (hay dos tipos, el espadachín, no muy potente pero ágil y rápido) y el brutote, que hace la función de guardaespaldas). Todos ello pueden ir equipados con diversos objetos (trabucos, escudos, etc.). El jugador que maneja a este variopinto grupo, tras asignar los diferentes dados a la linea de su valor de cada personaje (cada uno con diferentes valores de movimiento, combate y defensa), pudiendo estar alguno de ellos bloqueado por haber recibido heridas (con lo que ese personaje estaría tocado/exhausto/alelao y no podría manejar ningún objeto, usar hablididades especiales ni combatir y sólo tendría una defensa de 3), irá volteando losetas (algunas con caracteristicas especiales) que el jugador que maneja a los demonios, tras elegir la orientación, irá colocando para ir conformando el tablero modular. Este, a su vez, también distribuirá un número variable de dados, esta vez sobre un tablero donde diversas combinaciones de valores, tipos de número y cantidades le permitirán reclutar, mover, mejorar y atacar con sus huestes compuestas por un gran demonio (con valores y en cantidades variables en función del escenario) y los trogloditas (una especie de versión gótica del extraterrestre de Lilo y Stich, debiles, lentos pero baratos de activar y letales en manadas). En total en el juego vienen 17 minis prepintadas. En general, nunca pueda haber mà s de tres unidades por bando en cada loseta y sólo se puede abandonar una de estas si el número de unidades amigas es mayor o igual que el de enemigas (obiviamente hay losetas, poderes y cartas que rompen/cambian estas dos reglas base). Cada partida es un escenario diferente con objetivos, composición de los grupos, etc. distintos (salen nuevos regularmente en su página). Se prevé alguna ampliación en función de las ventas.
A Carlos no le disgustó pero le pareció que tenía poca chicha. A mí me pareció un juego que da lo que ofrece, sin grandes pretensiones pero correcto, que no engaña a nadie, vistoso y rebosante de tema.
La otras dos corresponden a Nexus Ops -> http://www.boardgamegeek.com/boardgame/15363/nexus-ops, donde asumimos el papel de entre 2 y 4 corporaciones que quieren tomar el control de una lejana luna llena de un valioso mineral. Para ello aparte de con los humanos, excelente y barata carne de cañon, cuentan con el paisanaje local, y así encontramos fungoides, cristalinos, arañas de roca, saltadores de lava y dragones de rubium. Todas estas unidades (representadas por minis de aspecto fosforito -de hecho, con el grado de frikismo llevado al paroxismo, se recomienda jugarlo bajo la luz de una bombilla negra [y con un par de tripis ni te cuento
] - Disclaimer: niños, no tratéis de hacer esto en vuestras casas
) tienen un costo proporcional a su potencia de combate e inversamente proporcional a su orden de batalla. Así, una unidad humana cuesta sólo dos rubium pero impacta con 6+ luchando siempre los últimos, mientras que un dragón de rubium cuesta 12, amén de otras capacidades especiales, impacta con un 2+ y pelea el primero. Con lo que, por ejemplo, los humanos podrían llegar a ser eliminados sin luchar y el dragón podría correr igual suerte ante unidades teóricamente más debiles pero que podrían apiolarlo si consiguen sobrevivir para poder combatir y el susodicho dragón no está acompañado por otras unidades que puedan absorver el daño. Al final de cada turno se roba una carta de misión secreta, con diversos objetivos ocultos, que se pueden jugar al ganar batallas (sólo una con puntos en color rojo, las que sean aplicables con puntos de color blanco) y son los que van sumando PV hasta llegar a los 12 necesarios para ganar (10 para partidas más cortas, 14 para más largas). Al final de cada batalla que se pierda en el turno de otro jugador, se roba una carta de energía (cartas que otorgan diferentes ventajas al poseedor, desde destruir directamente unidades, hasta repetir tiradas, batallas, etc.) y al final de turno de cada uno, si se controla el monolito de en medio del tablero, se robarán dos de estar cartas, que pueden ser jugadas por otro jugadores fuera de turno en batallas ajenas. En definitiva un juego muy vistoso y dinámico, con dados y azar, muy divertido. Eso sí, desde hace tiempo, difícil de encontrar.A mí es un juego que me encanta, donde las partidas pueden generar un gran clima de diversión siempre deseable. Tiradas de espanto y/o increíbles, batallas imposibles, victorias pírricas... ¡¡lava liiiiiperrrr!!
. Siempre lo llevaré y me gustaría que todos los asistentes a las Nos vemos. A cuidarse.
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). Fuí testigo del "anzia" de Anshir por partida doble, ya que intento por dos veces un doble salto mortal con tirabuzón (varias misiones al mismo tiempo, algo normal en las postrimerias de la partida no tanto antes). De la primera salió tranqullado y pero el segundo le dío la partida. Eso y la importancia de gritar "Lava Leaperrrrrrrr" como posesos continuamente fueron las dos lecciones
) es una pildoruca, una cata rápida. Y el populacho (o sea yo