El turno 7 empezó con buenas sensaciones y la idea de acabar con Hannibal para luego poner fin a Mago y recuperar fácilmente las dos provincias itálicas (Etruria y Samnium).
La celada de Etruria funcionó atrayendo al enemigo, pero fracasó en última instancia por los contraataques fallidos de Africanus. Y además, al jugar una carta de reacción, me quedaba por tercer turno en la partida con una carta menos que jugar como operaciones.
Si hubiera ganado la batalla (iba a ser sangrienta por ambos bandos), Marcellus y su ejército intacto atacaría en mi impulso a Hannibal y sino era suficiente, Africanus podría ser activado contra el Bárcida también (tenía una carta de Campaña Mayor).
Al no tener éxito en la batalla, me decidí por acabar con Mago y esperar a concentrar tropas para atacar de nuevo a Hannibal. Fue mi error, pues el cartaginés empezó a jugar cartas de valor "3" y recuperó las tropas de su ejército.
De nuevo la historia se repetía: los cartagineses se recuperaban de la derrota con cartas de valor "3".
A pesar de todo, la siguiente batalla Scipio/Hannibal fue ganada por el águila y conseguimos de nuevo expulsar a los púnicos de Italia. En líneas generales, estaba satisfecho del resultado de la campaña, salvo por la defección de Syracusa.

En el turno 8, decidí "cazar" a Hannibal jugando carta de campaña al principio (llevaba robadas dos en estos dos turno y me sentía muy feliz). Envío a Africanus a Emporiae y ataco al minúsculo ejército enemigo. Con "5" o "6" fallaba la huída, pero no fue así. Tampoco importaba, pues con Africanus en Narbo, fijábamos a Asdrubal y Hannibal en Hispania y podría enviar a Marcellus sobre África o a Scipio sobre Syracusa. La guerra parecía decantarse a mi favor poco a poco.

Pero de repente, se me obligó a ir sobre Syracusa (Evento de Catón que protegía África) con el cónsul Scipio padre (que no era el más apropiado), me roba una carta gracias a otro evento demoledor (Filipo V entra en guerra) y para completar otra nueva mano mágica del cartaginés, juega una de las dos cartas de campaña que aún quedan en el juego. Asdrubal evitó que cayera Syracusa y en Roma todo eran pesares al finalizar el turno 8.

El turno 9 ha sido sin duda alguna el más táctico que he jugado nunca a este juego. Lo tenía muy difícil (no robé la última carta de campaña) y sospechaba que la había conseguido mi rival, como así me lo demostró con su primera jugada.
Pero estaba convencido de que podía ganar, sobre todo, dejándome el cartaginés jugar en segundo lugar. Era lo que me interesaba y necesitaba, pues sólo dispongo de una carta de valor "3" y no podré mover libremente tropas por mar.
Ganaré si consigo evitar que Hannibal decida con una batalla victoriosa la suerte de Sicilia. Y ganaré la guerra en Hispania, donde no se lo espera el enemigo, arrebatando Bética o Idubeda.
Pena de cartas: tardaré 3 impulsos en mover mi ejército consular (Varro y Flaminius) desde Italia a Hispania y ello limitaba enormemente mis posibilidades de maniobra.
El plan es muy arriesgado pero sólo fallará si el enemigo tiene en mano alguna de las dos cartas de Diplomacia. Espero que no sea así, porque Idubeda (al final es la elegida) caerá seguro en mis manos, en una maniobra en tenaza por el noroeste de la provincia a manos de Varro (ejército de distracción) y desde el mar con Africanus y 5 factores (Marcellus se quedó finalmente en Roma) jugadas en los dos últimos impulsos cuando ya sólo le queda una carta por jugar a Argel.
Al final, el cartaginés robó las dos cartas de "diplomacia" por lo que se consumó la victoria bárcida.

Fue un final a cara o cruz.
Turno épico donde las haya, como épicas fueron las maniobras de Africanus y Hannibal (intercepciones/evasiones/retiradas) intentando ganar ventaja en una posible batalla en Sicilia o como Asdrubal y Varro/Flaminius jugaron al gato y el ratón en el valle del Ebro.
Un placer Argel.
La celada de Etruria funcionó atrayendo al enemigo, pero fracasó en última instancia por los contraataques fallidos de Africanus. Y además, al jugar una carta de reacción, me quedaba por tercer turno en la partida con una carta menos que jugar como operaciones.
Si hubiera ganado la batalla (iba a ser sangrienta por ambos bandos), Marcellus y su ejército intacto atacaría en mi impulso a Hannibal y sino era suficiente, Africanus podría ser activado contra el Bárcida también (tenía una carta de Campaña Mayor).
Al no tener éxito en la batalla, me decidí por acabar con Mago y esperar a concentrar tropas para atacar de nuevo a Hannibal. Fue mi error, pues el cartaginés empezó a jugar cartas de valor "3" y recuperó las tropas de su ejército.
De nuevo la historia se repetía: los cartagineses se recuperaban de la derrota con cartas de valor "3".
A pesar de todo, la siguiente batalla Scipio/Hannibal fue ganada por el águila y conseguimos de nuevo expulsar a los púnicos de Italia. En líneas generales, estaba satisfecho del resultado de la campaña, salvo por la defección de Syracusa.

En el turno 8, decidí "cazar" a Hannibal jugando carta de campaña al principio (llevaba robadas dos en estos dos turno y me sentía muy feliz). Envío a Africanus a Emporiae y ataco al minúsculo ejército enemigo. Con "5" o "6" fallaba la huída, pero no fue así. Tampoco importaba, pues con Africanus en Narbo, fijábamos a Asdrubal y Hannibal en Hispania y podría enviar a Marcellus sobre África o a Scipio sobre Syracusa. La guerra parecía decantarse a mi favor poco a poco.

Pero de repente, se me obligó a ir sobre Syracusa (Evento de Catón que protegía África) con el cónsul Scipio padre (que no era el más apropiado), me roba una carta gracias a otro evento demoledor (Filipo V entra en guerra) y para completar otra nueva mano mágica del cartaginés, juega una de las dos cartas de campaña que aún quedan en el juego. Asdrubal evitó que cayera Syracusa y en Roma todo eran pesares al finalizar el turno 8.

El turno 9 ha sido sin duda alguna el más táctico que he jugado nunca a este juego. Lo tenía muy difícil (no robé la última carta de campaña) y sospechaba que la había conseguido mi rival, como así me lo demostró con su primera jugada.
Pero estaba convencido de que podía ganar, sobre todo, dejándome el cartaginés jugar en segundo lugar. Era lo que me interesaba y necesitaba, pues sólo dispongo de una carta de valor "3" y no podré mover libremente tropas por mar.
Ganaré si consigo evitar que Hannibal decida con una batalla victoriosa la suerte de Sicilia. Y ganaré la guerra en Hispania, donde no se lo espera el enemigo, arrebatando Bética o Idubeda.
Pena de cartas: tardaré 3 impulsos en mover mi ejército consular (Varro y Flaminius) desde Italia a Hispania y ello limitaba enormemente mis posibilidades de maniobra.
El plan es muy arriesgado pero sólo fallará si el enemigo tiene en mano alguna de las dos cartas de Diplomacia. Espero que no sea así, porque Idubeda (al final es la elegida) caerá seguro en mis manos, en una maniobra en tenaza por el noroeste de la provincia a manos de Varro (ejército de distracción) y desde el mar con Africanus y 5 factores (Marcellus se quedó finalmente en Roma) jugadas en los dos últimos impulsos cuando ya sólo le queda una carta por jugar a Argel.
Al final, el cartaginés robó las dos cartas de "diplomacia" por lo que se consumó la victoria bárcida.

Fue un final a cara o cruz.
Turno épico donde las haya, como épicas fueron las maniobras de Africanus y Hannibal (intercepciones/evasiones/retiradas) intentando ganar ventaja en una posible batalla en Sicilia o como Asdrubal y Varro/Flaminius jugaron al gato y el ratón en el valle del Ebro.
Un placer Argel.
