Murria, te olvidas de que yo soy no fumador y además de toda la vida, no converso.
Y en cuanto a la demagogia, (yo prefiero llamarlo exageraciones) científicamente se puede demostrar que cualquier cosa es dañina o beneficiosa para la salud si es en dosis muy pequeñas. La cuestión es si la dosis de humo que respiras en el Queimada en cuatro horas, por ejemplo, es muy superior a la que respiras en todo el día en la ciudad de Barcelona con la polución. O en toda la semana.
¿Tú has tenido que trabajar con alguien que huele mal? Yo sí y fue espantoso. Era una persona que no parecía lavarse mucho y que en determinados días olía francamente mal, imagino que por razones hormonales añadidas o algo así. Aquello no era una simple molestia, creaba nerviosismo entre todos los que los sufríamos sólo de pensar que quien entrara pensara que éramos nosotros los culpables. Yo evitaba que entrara en mi despacho para que no quedara la estela. Apestaba unos 50 m2 de oficina y no es una exageración. Llegó a provocar que muchos cambiaran sus horarios para no coincidir y eso repercutía en el trabajo.
Bien, pues lo más que se hacía era abrir al máximo las ventanas con independencia de la temperatura (otro atentado a la salud, sin duda) pero nadie le dijo nada a la afectada por que entendimos que el daño y la humillación sería excesivo. La gente, mejor o peor, toleró el asunto. Y esto, aunque no en casos tan extremos, no es tan raro en el metro, en el autobus... Y no le echamos fuera por eso. ¿Cuánto guarro (no con problema hormonal) hay por ahí?
No sé si en aquel caso lo hicimos bien. Sí sé que puedo tolerar que alguien entre fumando en mi despacho o entrar yo en el despacho de un fumador durante quince minutos sin tener que recordarle que incumple la ley. Y también sé que la partida me gusta más si los que juegan conmigo disfrutan por lo que acepto que se fumen algún cigarro, que coman pipas, que se tomen un cubata o un pincho de tortilla... y espero que eso ni me perjudique mucho a mí ni perjudique mucho mi juego (si es mío) y ya está. Y si salgo algo más perjudicado, lo echo en las veces que soy yo el que defrauda a hacienda, corro de más con el coche o estoy irascible y abronco a los de mi alrededor.
Que los tiempos de la nube tóxica de nicotina en las aulas de la universidad han pasado, gracias a Dios. Ahora de lo que estoy hablando es de algún olorcillo a tabaco, nada más, y de eso no se va a morir nadie que sobreviviera a la universidad, eso está científicamente demostrado.
Y en cuanto a la demagogia, (yo prefiero llamarlo exageraciones) científicamente se puede demostrar que cualquier cosa es dañina o beneficiosa para la salud si es en dosis muy pequeñas. La cuestión es si la dosis de humo que respiras en el Queimada en cuatro horas, por ejemplo, es muy superior a la que respiras en todo el día en la ciudad de Barcelona con la polución. O en toda la semana.
¿Tú has tenido que trabajar con alguien que huele mal? Yo sí y fue espantoso. Era una persona que no parecía lavarse mucho y que en determinados días olía francamente mal, imagino que por razones hormonales añadidas o algo así. Aquello no era una simple molestia, creaba nerviosismo entre todos los que los sufríamos sólo de pensar que quien entrara pensara que éramos nosotros los culpables. Yo evitaba que entrara en mi despacho para que no quedara la estela. Apestaba unos 50 m2 de oficina y no es una exageración. Llegó a provocar que muchos cambiaran sus horarios para no coincidir y eso repercutía en el trabajo.
Bien, pues lo más que se hacía era abrir al máximo las ventanas con independencia de la temperatura (otro atentado a la salud, sin duda) pero nadie le dijo nada a la afectada por que entendimos que el daño y la humillación sería excesivo. La gente, mejor o peor, toleró el asunto. Y esto, aunque no en casos tan extremos, no es tan raro en el metro, en el autobus... Y no le echamos fuera por eso. ¿Cuánto guarro (no con problema hormonal) hay por ahí?
No sé si en aquel caso lo hicimos bien. Sí sé que puedo tolerar que alguien entre fumando en mi despacho o entrar yo en el despacho de un fumador durante quince minutos sin tener que recordarle que incumple la ley. Y también sé que la partida me gusta más si los que juegan conmigo disfrutan por lo que acepto que se fumen algún cigarro, que coman pipas, que se tomen un cubata o un pincho de tortilla... y espero que eso ni me perjudique mucho a mí ni perjudique mucho mi juego (si es mío) y ya está. Y si salgo algo más perjudicado, lo echo en las veces que soy yo el que defrauda a hacienda, corro de más con el coche o estoy irascible y abronco a los de mi alrededor.
Que los tiempos de la nube tóxica de nicotina en las aulas de la universidad han pasado, gracias a Dios. Ahora de lo que estoy hablando es de algún olorcillo a tabaco, nada más, y de eso no se va a morir nadie que sobreviviera a la universidad, eso está científicamente demostrado.
