
Normalmente soy yo quien lleva a mi hija a la biblioteca, pero hace unas semanas coincidió que un viernes quiso ir y mi mujer tenía libre, así que fuimos los tres.
Mientras mi hija miraba libros con otra niña de la que se hizo amiga, le propuse a mi mujer una partida de backgammon, aprovechando los juegos de mesa que tienen la biblioteca.
Quizá desde entonces había jugado alguna vez en el móvil, pero la última partida que tenía apuntada en BGG, jugada en un tablero de verdad, fue en enero de 2014.
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