Cita de: Von Bek en 16 de Enero de 2013, 23:01:49
Que aquí otros no hemos caído en asignar motivaciones a los argumentos de otros como un intento de desacreditar la validez de sus argumentos, cosa que tú si has hecho continuamente con tus referencias a la "ideología" feminista y con esa incoherencia. El que pretendas achacar a la postura contraria esos vicios del machismo y el paternalismo revela más sobre ti y tus prejuicios que sobre los que nos reafirmamos en el argumento cultural sobre la diferencia biológica.
Mira, ¿sabes cuál es el peso del argumento cultural en este caso de las mujeres y los juegos de mesa? Que a falta de estudios actuales sólo podemos guiarnos para obtener estadísticos por el componente histórico; e históricamente, en España como cultura, por usar nuestro caso particular, las mujeres han estado oprimidas y reducidas a un papel de cuidadoras del hogar que no se podían salir de unas líneas concretas de conducta, que hasta hace treinta y tantos años pasaban de la tutela legal del padre a la del marido y no podían tener ni cuenta corriente a su nombre. Claro, en el 78 llega la constitución, la España de monarquía parlamentaria y, mágicamente, todo eso desaparece: la mujeres (y los maridos) dejan de educar a sus hijas en esos modelos, la moral cambia completamente y una mujer liberada deja de tener otras mujeres de su círculo social que se refieran a ella como "fresca", "suelta", "golfa" o "puta"...
No se pueden eliminar décadas y décadas de modelos sociales asimilados por una sociedad en unos cuantos años en los que el entorno les repite a las mujeres, ya los hombres, unos patrones de comportamiento determinados. La libertad de elección está condicionada por convenciones sociales y uno puede razonar, decidir y saltársela pero hay consecuencias y, sencillamente, el componente biológico a la hora de decidir es el menor de los problemas.
Mejor ahora, Von Bek, aunque la verdad es que tu primera frase me sigue pareciendo un poco confusa. Y es que al mismo tiempo que me acusas de no se muy bien qué, creo que eludes la cuestión principal de mi última intervención. Estos son los hechos:
-Yo dije: "Las mujeres entran menos en disputas verbales por temas abstractos" (ojo: muy distinto de "hablan menos de temas abstractos"). Al instante sonó la alarma: "me retraté", por supuesto como machista, resonaron huecas ironías y hasta se recitaron los derechos de la mujer
-Gand-Alf dijo: "Las mujeres hoy día leen más que los hombres, y no creo que sea por una imposición social ". Nada ocurre. Y bien, ¿dónde están los comprometidos con la igualdad? ¿Es que solo está permitido hablar de diferencias si éstas favorecen (o supuestamente favorecen) a las mujeres ?
Es verdad que la reproducción "local", (en este hilo de este foro) de este fenómeno no ha sido gran cosa comparado con otras ocasiones donde me lo he encontrado. Pero es muy sano buscar motivos e intentar comprender lo que ocurre a nuestro alrededor, Von Bek, y este fenómeno, como todo el que se precie, tendrá su explicación.
Algo está cambiando en nuestras sociedades: lo femenino se hace más visible, cobra valor, está mejor visto.
Decía Ortega y Gasset que en los tiempos de paz prolongada los valores masculinos retroceden y se vuelve la mirada a la mujer. Es posible que así sea, aunque también tiene que ver con el progresivo pensamiento de liberación del individuo al que se tiende desde hace siglos. En cualquier caso, conceptos como la autoridad, la jerarquía, la violencia o la competitividad, por ejemplo, atribuidas a lo masculino (con o sin acierto), ceden paso a valores contrarios, y es por eso que algunas formas degeneradas concretas como la violencia machista se ponen tan de relieve en nuestro tiempo y se hacen especialmente insoportables. En este clima general se vuelve la mirada hacia atrás en la historia y es cuando más se toma conciencia y más se habla de la opresión social de las mujeres.
Hasta ahí bien. Pero entonces muchos hombres parecen asumir una especie de culpa colectiva que les lleva a pagar su "deuda histórica" con vanas alabanzas, como si hubiese que estar contentando de esta manera a las mujeres. Otros sólo tratan de evitar que el espíritu del tiempo caiga sobre ellos con acusaciones de "machistas", o simplemente quieren quedar bien y evitar el rechazo del sexo opuesto.
Si se quiere destacar una cualidad del sexo masculino se andará con mucho cuidado para no ofender o no quedar mal, mientras que a la inversa, si se ofende al hombre no hay ningún problema, porque eso se absorbe sin más. El "fuerte" lo absorbe. El miedo a ofender a las mujeres es muchas veces el miedo a la imagen del abuso del "fuerte" sobre el "débil". La patética escena de un hombre pegando a una mujer nos impresiona y nos indigna más que a la inversa (siempre que no hablemos de casos extremos) porque comprendemos que hay una posición débil del sexo femenino, al menos en ese plano primario de lo físico. Creo que el problema viene cuando se extiende esta diferencia interiorizada a otras esferas donde no debería aplicarse. Y creo que el pensamiento de la izquierda (la bandera más visible del proceso histórico al que aludí antes) ha trabajado lo suyo dándole forma a la imagen de la debilidad femenina, más incluso que el machismo al que ataca. En efecto, la mujer se muestra siempre como víctima: de la sociedad patriarcal, del capitalismo o la economía, de la presión familiar, de los gobiernos autoritarios, de la explotación sexual, del lenguaje, etc, etc… Así se nos presenta una y otra vez casi como un inocente corderito (vendría bien recordar de vez en cuando que la maldad y la bondad no entienden de sexos), y la asociación de ideas mujer = víctima = débil va calando en la mente de muchos, incluso si no se correspondiese con la supuesta intención inicial de ese pensamiento.
En fin, esta es la explicación que yo creo encontrar, una explicación "extendida" de lo de antes. Un tocho que no encaja a estas alturas del hilo. ¿Y aunque me pueda equivocar, dónde está la incoherencia, Von Bek? No estoy diciendo: "piensas de esta manera, luego tus argumentos no son válidos", si era eso de lo que me acusabas. Ni siquiera estoy "asignando motivaciones" a ningún "argumento", si acaso a un comportamiento psicológico, a algo más cercano a lo emocional que a lo racional.
Lo que sí he sostenido o he sugerido alguna vez es que con la fuerte adhesión a un esquema de pensamiento establecido se corre el riesgo de no observar y pensar por uno mismo. Y no es soberbia: yo tampoco estoy libre de caer en eso. Pero sin duda tu tienes tus conceptos y asociaciones muy bien aprendidos. Piensas:
"machismo = consideración de la mujer como débil. Yo no soy machista, luego no puedo pensar eso, así que eso lo pensarás tú, que eres contrario a mi".
Pero eso es muy pobre, Von Bek, eso dice muy poco o nada. La realidad me parece mucho mas compleja e interesante.
El resto de lo que dices, como no es nada nuevo, lo voy a unir a una intervención tuya muy anterior donde decías lo mismo, y cuando saque algo de tiempo lo contestaré de una vez. Luego creo que no entraré más por aquí, ando con bastante lío últimamente
hace tiempo que no me paso por aquí.
, sino a que no soléis enzarzaros demasiado en disputas dialécticas por temas generales o abstractos. Incluso si lo que está en "juego" es el género femenino, nunca mejor dicho.