Ayer jugué de nuevo al juego con el título más largo de mi ludoteca: In the Hall of the Mountain King.
Aparte de ser precioso en mesa, me ha vuelto a parecer estupendo. Propone un desafío con suficientes partes móviles para tenerle que dar vueltas a la cabeza. Es bastante sencillo de explicar, y las acciones en el turno son rápidas así que la partida no se hace larga. El mecanismo de producción en cascada te fuerza a entender cuándo debes optimizar recursos y cuándo debes optimizar acciones. Y premia los combos, cosa que siempre me agrada cuando no son precisamente fáciles de ensamblar.

En este juego hay tres estrategias posibles, a grandes rasgos.
La primera es desenterrar estatuas, cavar hacia el corazón de la montaña y plantarlas allí (a ser posible en sus pedestales). Fue la ganadora de mi primera partida, y la misma jugadora la repitió en esta ocasión. Parece que es buena idea, porque quedó empatada como ganadora de esta partida también.
La segunda es crear grandes áreas de túneles, preferentemente en la zona exterior de la montaña (más accesible y con recompensas), para abrir Halls y llevar las estatuas desenterradas en el proceso hasta ellos de forma fácil. No la había visto antes y quedó empatada por la victoria en esta partida. Muy interesante, porque permite ignorar las excavaciones hacia el corazón con el gasto de martillos/picos/hachas que conllevan.
La tercera estrategia es acumular recursos valiosos para ganar muchos puntos simplemente al gastarlos durante la excavación. Fue la estrategia que usó el tercer jugador de la partida, pero se queda corta si no se complementa con alguna estatua en zonas internas o en pedestales.
Yo no seguí ninguna de ellas, y me dediqué a excavar como un troll borracho sin llegar a las estatuas ni conseguir los pedestales adecuados. Perdí por un buen margen, pero el juego me parece estupendo. Además, gracias a los talleres y a los hechizos cada partida es lo suficientemente diferente como para no poder decir que hay algo mucho mejor que el resto de opciones. Sí parece claro que las estatuas deben complementar cualquier otro plan, pero eso es de cajón y tengo claro que no haberlas manejado bien me hizo palmar vilmente. Deseando darle una revancha.
Aparte de ser precioso en mesa, me ha vuelto a parecer estupendo. Propone un desafío con suficientes partes móviles para tenerle que dar vueltas a la cabeza. Es bastante sencillo de explicar, y las acciones en el turno son rápidas así que la partida no se hace larga. El mecanismo de producción en cascada te fuerza a entender cuándo debes optimizar recursos y cuándo debes optimizar acciones. Y premia los combos, cosa que siempre me agrada cuando no son precisamente fáciles de ensamblar.

En este juego hay tres estrategias posibles, a grandes rasgos.
La primera es desenterrar estatuas, cavar hacia el corazón de la montaña y plantarlas allí (a ser posible en sus pedestales). Fue la ganadora de mi primera partida, y la misma jugadora la repitió en esta ocasión. Parece que es buena idea, porque quedó empatada como ganadora de esta partida también.
La segunda es crear grandes áreas de túneles, preferentemente en la zona exterior de la montaña (más accesible y con recompensas), para abrir Halls y llevar las estatuas desenterradas en el proceso hasta ellos de forma fácil. No la había visto antes y quedó empatada por la victoria en esta partida. Muy interesante, porque permite ignorar las excavaciones hacia el corazón con el gasto de martillos/picos/hachas que conllevan.
La tercera estrategia es acumular recursos valiosos para ganar muchos puntos simplemente al gastarlos durante la excavación. Fue la estrategia que usó el tercer jugador de la partida, pero se queda corta si no se complementa con alguna estatua en zonas internas o en pedestales.
Yo no seguí ninguna de ellas, y me dediqué a excavar como un troll borracho sin llegar a las estatuas ni conseguir los pedestales adecuados. Perdí por un buen margen, pero el juego me parece estupendo. Además, gracias a los talleres y a los hechizos cada partida es lo suficientemente diferente como para no poder decir que hay algo mucho mejor que el resto de opciones. Sí parece claro que las estatuas deben complementar cualquier otro plan, pero eso es de cajón y tengo claro que no haberlas manejado bien me hizo palmar vilmente. Deseando darle una revancha.


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