Nos miramos tan sólo un segundo, pero fue suficiente. Demasiado guapo y demasiado apuesto para ser legal. Quizá no fuera un asesino, pero no era trigo limpio (quizá era tan sólo un tahúr).

Lo seguí con la mirada mientras el tipo se acercaba a la barra, en la que acababa de instalarse una nueva fulana. Aunque esta era diferente... un bellezón, sí, pero algo etereo, cuasi andrógina...
Cerré la puerta de los servicios tras de mí. Había llegado la hora de comprobar cómo de duro era aquel tipo, y no se me ocurría otra forma que haciéndole comprobar cómo de malo podía llegar a ser yo con los hombretones como él.

Lo seguí con la mirada mientras el tipo se acercaba a la barra, en la que acababa de instalarse una nueva fulana. Aunque esta era diferente... un bellezón, sí, pero algo etereo, cuasi andrógina...
Cerré la puerta de los servicios tras de mí. Había llegado la hora de comprobar cómo de duro era aquel tipo, y no se me ocurría otra forma que haciéndole comprobar cómo de malo podía llegar a ser yo con los hombretones como él.



