Yo lo probé en Essen con mi pareja y no lo compré porque no tenía sitio en la maleta, pero de tenerlo (o de haber quedado expansiones a la venta allí) hubiera caído. Me parece un juego muy sencillo de explicar y entender, con una profundidad táctica muy guapa y una rejugabilidad infinita (como buen abstracto que se precie, pero sin poder caer en patrones matemáticos repetidos de partida en partida). Pero lo que más me gusta es el punto de tentar a la suerte, ya que el conocimiento de las fichas del rival es prácticamente absoluto: el único dato que desconoces es si las fichas siguen esperando en su bolsa o están en su mano. ¿Te arriesgas a avanzar sobre una unidad que podría atacarte de vuelta, sabiendo que las probabilidades de ello son bajas?
Esa es la principal diferencia de este juego sobre el ajedrez, y lo que para mí los hace experiencias completamente diferentes. Tus acciones están limitadas por tus robos, y tienes la posibilidad de actuar sobre las probabilidades de esos robos. Entra en juego un aspecto super interesante de faroleo: puedes jugar fichas cara abajo para realizar algunas acciones, y con ello evitas revelar que tu única ficha para activar una unidad ya ha sido usada; pero entonces te pasarás toda una ronda sin activarla. Pero tu rival nunca podrá sentirse seguro dentro de su rango de ataque. Y esos juegos mentales son, para mí, la clave de este diseño.
La producción ayuda, claro. Es imponente en mesa sin perder el sabor a clásico, y jugar con esas piezas es un gustazo para los sentidos. Me hubiera gustado con fichas de cartón, porque lo veo un juego muy sólido, pero así me gusta más. Es caro y por eso aún no está en mi colección, pero acabará cayendo. Ah, y lo probé a 4: siendo verdad que un jugador puede dirigir un equipo, si sabes evitar eso me parece super disfrutable también así.
Esa es la principal diferencia de este juego sobre el ajedrez, y lo que para mí los hace experiencias completamente diferentes. Tus acciones están limitadas por tus robos, y tienes la posibilidad de actuar sobre las probabilidades de esos robos. Entra en juego un aspecto super interesante de faroleo: puedes jugar fichas cara abajo para realizar algunas acciones, y con ello evitas revelar que tu única ficha para activar una unidad ya ha sido usada; pero entonces te pasarás toda una ronda sin activarla. Pero tu rival nunca podrá sentirse seguro dentro de su rango de ataque. Y esos juegos mentales son, para mí, la clave de este diseño.
La producción ayuda, claro. Es imponente en mesa sin perder el sabor a clásico, y jugar con esas piezas es un gustazo para los sentidos. Me hubiera gustado con fichas de cartón, porque lo veo un juego muy sólido, pero así me gusta más. Es caro y por eso aún no está en mi colección, pero acabará cayendo. Ah, y lo probé a 4: siendo verdad que un jugador puede dirigir un equipo, si sabes evitar eso me parece super disfrutable también así.

