Cita de: SergiArias en 09 de Octubre de 2014, 18:10:16
Hay gente que es capaz de matar su hobby por no dar su dinero a ideologías diferentes, peor para ellos.
Personalmente, si viniera un amigo diciéndome: no compres este juego porque lo publican unos fachas le invitaría a una tila y le diría: pero el juego... mola o no?
Aquí es normal que mucha gente compre el Periódico, el ABC, vea 13 TV, escuche la COPE y vea TV3...
Y ya no te digo en cuanto al voto, muchos lo rotan cada x tiempo.
Me parece tan ajeno esto de los boicots, como si lo hicieran los Rusos, no lo acabo de entender de compañeros españoles.
Tú mismo lo dices en tu ejemplo, no importa lo que haga la gente en su ámbito privado.
El problema es el ámbito público. Aquí uno todavía a título personal (por ejemplo, el señor director de Devir) puede seguir haciendo lo que crea oportuno. Pero si una empresa o institución (que engloba a muchísimas personas) decide pronunciarse y abrazar un ideario, no es que no pueda hacerlo, que ella sabrá, es que debe estar dispuesta a asumir las reacciones de la gente, desde el respeto y en libertad. Esa es la cuestión.
Os han puesto un ejemplo bastante claro anteriormente. A mí me puede importar más o menos que el señor Roig a título personal sea antiabortista, o que el nuevo director del Corte Inglés vote a Falange, o que el presidente de GMT se convierta al judaismo y financie al gobierno de Israel en la lucha con Palestina (esto es inventado, que conste).
Lo que si que no aceptaría bajo ningún concepto es que estas empresas introdujeran mensajes politizados y de la carga ideológica de sus presidentes en su circuito de comunicación, al menos de esas ideologías que no considero respetables o tolerables por el motivo que sea. Fácil y sencillo.
Dichas empresas podrían seguir con su postura en libertad, y yo como ciudadano y consumidor también decidiría en libertad cómo actuar al respecto. Es algo que tiene que ver con los sentimientos y los principios de cada cual, no es ningún boicot organizado, el boicot a veces se lo hace uno a sí mismo con sus decisiones, malas o buenas.
No matamos ninguno nuestro hobby, afortunadamente existen alternativas para todos. Unos pueden comprometerse políticamente libremente con su sociedad (o parte de ella) si lo consideran así, y otros pueden comprar a otra empresa si se sienten agraviados. Todos tienen opciones y todos ganan.

