Bien. Tras haber leído vuestros comentarios, paso a explicar un poco la razón de la apertura de este hilo. Los hechos se remontan a hace unos dos años:
1º.- Yo era el único que tenía y compraba juegos.
2º.- Nadie más pensó comprarlos jamás.
3º.- Ninguno de los miembros del grupo era jugón ni sabía lo que es la BGG o la BSK. Había quien se reía cuando pronunciaba la palabra "componentes", sobre todo cuando me veían la cara que se me ponía cuando empezaban a hacer el imbécil y se les caían al suelo.
4º.- Tengo cartas chupeteadas, dobladas y picoteadas con las uñas. Las de "Aventureros al tren" probaron el sabor de la coca-cola. A raíz de esto, enfundé todas cartas y eso no les gustó porque decían que resbalaban mucho en los dedos con las fundas.
5º.- No me gustó nunca llevar mis juegos a otra casa porque siempre (y es siempre) me aparecía alguna fichita por el suelo al día siguiente.
6º.- En cuanto a la repostería, no recuerdo que alguien trajera algo de picar alguna vez, cosa que nunca les pedí hacer. En los cumpleaños nunca nos llegamos a reunir porque cada uno lo celebraba con sus familiares y entre nosotros nunca hubo regalos.
7º.- Al principio sólo jugábamos a "party games" hasta que logré enterarme del mundo lúdico que había detrás de nuestras narices. Yo era el encargado de enseñarles a jugar a base de ver reseñas en vídeo y comprender los reglamentos. Yo les sugería que viesen reseñas, pero decían que vaya peñazo.
8º.- Siempre había alguien que me insinuaba que a ver cuándo compraba otro juego y que no fuera tan difícil de aprender como Caylus.
9º.- Por lo general, todos los juegos utilizados fueron del gusto de todo el grupo, una vez que aprendían las mecánicas. A base de pronunciar la palabra "mecánica", me gané el título de mecánico. Al principio me lo tomé a broma, pero terminó siendo demasiado habitual y la broma ya pasó al mal gusto, pero ya daba igual. Era un soniquete que ya me parecía despreciativo.
10º.- Tras proponer la colaboración económica, el grupo no volvió a reunirse. Todo eran excusas y vi por dónde iban los tiros.
En consecuencia, se creó sin querer un nuevo grupo de juego con mis dos hijos de 14 (chico) y 16 años (chica). Hoy día ya tienen 16 y 18 años. De jugar de vez en cuando y de verme jugar con los demás, se han aficionado un poquillo a este gran hobby y son muy escrupulosos con los componentes, ayudan a la preparación y a recogerlo todo. Imprimen pegatinas con rótulos para cada bolsita de componentes y lo organizan. Leemos juntos los reglamentos y vemos también juntos videoreseñas. Reconozco que a veces me fastidia que se vayan con sus amigos o que tengan que estudiar, pero ahora en verano echamos partida diaria y desde aquel entonces dupliqué la colección de juegos. Estoy encantado de haberles conocido.
1º.- Yo era el único que tenía y compraba juegos.
2º.- Nadie más pensó comprarlos jamás.
3º.- Ninguno de los miembros del grupo era jugón ni sabía lo que es la BGG o la BSK. Había quien se reía cuando pronunciaba la palabra "componentes", sobre todo cuando me veían la cara que se me ponía cuando empezaban a hacer el imbécil y se les caían al suelo.
4º.- Tengo cartas chupeteadas, dobladas y picoteadas con las uñas. Las de "Aventureros al tren" probaron el sabor de la coca-cola. A raíz de esto, enfundé todas cartas y eso no les gustó porque decían que resbalaban mucho en los dedos con las fundas.
5º.- No me gustó nunca llevar mis juegos a otra casa porque siempre (y es siempre) me aparecía alguna fichita por el suelo al día siguiente.
6º.- En cuanto a la repostería, no recuerdo que alguien trajera algo de picar alguna vez, cosa que nunca les pedí hacer. En los cumpleaños nunca nos llegamos a reunir porque cada uno lo celebraba con sus familiares y entre nosotros nunca hubo regalos.
7º.- Al principio sólo jugábamos a "party games" hasta que logré enterarme del mundo lúdico que había detrás de nuestras narices. Yo era el encargado de enseñarles a jugar a base de ver reseñas en vídeo y comprender los reglamentos. Yo les sugería que viesen reseñas, pero decían que vaya peñazo.
8º.- Siempre había alguien que me insinuaba que a ver cuándo compraba otro juego y que no fuera tan difícil de aprender como Caylus.
9º.- Por lo general, todos los juegos utilizados fueron del gusto de todo el grupo, una vez que aprendían las mecánicas. A base de pronunciar la palabra "mecánica", me gané el título de mecánico. Al principio me lo tomé a broma, pero terminó siendo demasiado habitual y la broma ya pasó al mal gusto, pero ya daba igual. Era un soniquete que ya me parecía despreciativo.
10º.- Tras proponer la colaboración económica, el grupo no volvió a reunirse. Todo eran excusas y vi por dónde iban los tiros.
En consecuencia, se creó sin querer un nuevo grupo de juego con mis dos hijos de 14 (chico) y 16 años (chica). Hoy día ya tienen 16 y 18 años. De jugar de vez en cuando y de verme jugar con los demás, se han aficionado un poquillo a este gran hobby y son muy escrupulosos con los componentes, ayudan a la preparación y a recogerlo todo. Imprimen pegatinas con rótulos para cada bolsita de componentes y lo organizan. Leemos juntos los reglamentos y vemos también juntos videoreseñas. Reconozco que a veces me fastidia que se vayan con sus amigos o que tengan que estudiar, pero ahora en verano echamos partida diaria y desde aquel entonces dupliqué la colección de juegos. Estoy encantado de haberles conocido.
