Casi diez años han pasado desde la última vez que jugué a Scythe de Jamey Stegmaier. Es un gran juego, lleno de detalles y con un arte muy llamativo. Lo jugaría más a menudo si no fuera porque se propone poco. Sus mecánicas son sencillas, pero castiga bastante no optimizar bien los combos, que son los que te permiten conseguir las estrellas que necesitas antes que los demás.