La verdad es que es un juegazo. Y no lo es por las características que habitualmente solemos valorar, mecánicas, rejugabilidad, escalado... etc, sino porque es una experiencia inmersiva distinta. Los objetivos y las misiones son una excusa para explorar un mundo lleno de sorpresas.
En mi caso, lo estamos jugando a dos. Y al verdad es que se disfruta mucho.
Cuanto menos se sepa del juego al empezar a jugar mejor....