Tengo el honor de ceder el testigo de esta tradición de baronet a Brett Ludsen, a quien me encontré por los recovecos de este foro con alguno de los juegos que estaba haciendo, en particular, en el Corsica, un juego estilo Britannia (como el Hispania o el Italia), que demuestra varias de las cualidades que le hacen merecedor de ser baronet: Persona de interés lúdico, capaz de aportar y de quien considero que se debe conocer más.
Sin más preámbulo, os dejo con la presentación escrita por el agraciado, para que comencemos a hacerle preguntas
Antes que nada, y como es de rigor, agradecer a Nenva haber pensado en mí para tomarle el testigo de Baronet, y a todos los que de antemano participen en este hilo durante la semana de mi baronetazgo. Es un honor del que espero estar a la altura y en todo caso me ha hecho mucha ilusión.
Doy cuatro pinceladas sobre mí mismo para situaros: nacido en barrio obrero de Barcelona, tengo 35 años y soy arquitecto de formación. Esencialmente, me gano las lentejas como profesional liberal y también dando clases sobre teoría e historia de la arquitectura, teoría del arte y otras asignaturas parecidas en las carreras de arquitectura e historia del arte.
Como en el caso de muchos de vosotros, mi vida jugona tiene dos etapas bien diferenciadas; la primera, iniciada en la niñez a través de las partidas de ajedrez con mi padre, viene marcada ya más tarde por esos juegazos que en su día fueron el HeroQuest, el Cruzada Estelar, el Battle Masters o el Risk y que nos permitieron a muchos vivir aventuras hasta entonces insospechadas siquiera. En casa no faltaba de nada, pero tampoco había mucho dinero, así que estos son prácticamente los que conseguí arrancarles a los Reyes Magos; el paso a la adolescencia supuso el momento de la gran atracción hacia Warhammer, pero sus precios prohibitivos me mantuvieron fuera de ese mundillo; como sucedáneo, jugaba con amigos, y también solo, utilizando toda clase de miniaturas de plástico recicladas de otros juegos y inventando nuestras propias reglas. También fue la época del Magic y, menos, el SATM, y obviamente de grandísimos videojuegos como el Civ de Sid Meier y las aventuras gráficas de la edad de oro. Desde muy pequeño también â€"no creo errar mucho si digo que diez años o así- he jugado a juegos de rol, que durante la adolescencia sustituyen paulatinamente a los juegos de mesa. Al Señor de los Anillos fundamentalmente, pero que yo recuerde ahora también tuvieron bastante presencia Vampiro, Akelarre, Fanhunter, Star Wars, Rolemaster, y alguno más. En el instituto formamos un pequeño grupo más o menos asiduo que se disolvió con la entrada a la universidad ...y dejé de jugar por completo: la conocida travesía por el desierto que tantos habéis descrito ya.
Los estudios universitarios absorbieron toda mi vida durante ocho largos años en los que añoré esporádicamente y desde la distancia las partidas de rol. Acabados los estudios, con 25 años aprox., esta añoranza me llevó a intentar reunir un grupito con el que retomar la afición, sin embargo las campañas de rol conllevan una exigencia en términos de compromiso que hizo que no cuajara. Aquí entran de nuevo los juegos de mesa, a los que volví como substitución y alternativa al rol, que nos permitieran reunirnos una tarde de tanto en tanto …y funcionaron! Conseguimos formar un grupito que comenzó a reunirse con cierta asiduidad. A partir de ahí, he ido conociendo más gente e incluso he conseguido volver al rol.
Los primeros títulos en caer en esta etapa de redescubrimiento fueron los obligados Catan, Carcassonne y también Thurn und Taxis. Al principio me deslumbraron los euros, con sus engrasadas mecánicas, que me producían un extraño placer como de estar frente a un producto bien acabado y pensado. Pero con el tiempo me han ido pareciendo todos demasiado iguales y un tanto carentes de alma: para estar haciendo cálculos en competencia con otros ya tengo mi trabajo. He acabado por descubrir que lo que me llama en un juego es la simulación, la recreación. Busco tema y sensaciones, avaladas por un buen diseño de la mecánica y el grafismo: que el juego me sumerja en un mundo en el cual perderme, como si fuera un libro. No busco tanto ganar como asistir al desarrollo de una especie de metahistoria. (De hecho, recuerdo que el primer hilo que abrí en labsk en cajón de sastre era una pregunta sobre los "temas pegados"). Esa sensación "narrativa" es la que yo recordaba y añoraba de esas partidas épicas de cuando eras más joven y la imaginación acompañaba lo que sucedía en el tablero, y me hace casi necesario que el tablero represente un mapa, algo que entronca con mi afición a la cartografía y también con mi pasión nunca abandonada por la lectura. Me atraen todo tipo de temáticas, dependiendo del momento, pero si sacas a mesa algún juego ambientado en la edad media o el renacimiento ya me tienes convencido para probarlo.
En cuanto a labsk, durante mucho tiempo hice de lurker desde las sombras, la usé para documentarme es los primeros pasos de mi regreso a los juegos de mesa y me descubrió el gran mundo de los p&p, que es lo que me sigue interesando más del foro y lo que me decidió a ingresar en él. Recuerdo que el rediseño de Dune de JGU fue el culpable directo de que me registrase. Quién me iba a decir a mí que con el tiempo yo diseñaría mi propio juego ambientado en Dune, y que los p&p me darían algunos de los mejores momentos de esta afición, ya que casi me atrevo a decir que disfruto más diseñando que jugando. Así fue con especialmente con Corsica, Front Popular y A distant planet: en ellos pude conjugar mi pasión por los juego de mesa, la historia, la simulación, la cartografía, el diseño gráfico y mucho más. Ahora estoy con otros proyectos, y no tener el tiempo necesario para tirarlos adelante como yo querría es algo que lamento profundamente. Por cierto, que a labsk y sus miembros les debo también un considerable grueso de mi ludoteca, ya que lo he comprado aquí a través del mercadillo, sin tener una sola experiencia que no fuera mejor que plenamente satisfactoria: un 10, son todos ustedes unos perfectos caballeros!
Debo decir que no me considero un "jugón": desconozco la mayoría de juegos en el mercado, nunca me he metido en un kickstarter ni creo que vaya a hacerlo, no sigo la actualidad del mundillo, ni estoy al tanto de las novedades, ni dedico tiempo a podcasts, ni videos, ni reseñas, ni nada por el estilo, no sabría decir quiénes son los autores de los juegos que tengo, ni que otros juegos han diseñado, ni cuáles son los diez mejores juegos en bgg, y ni siquiera sé distinguir una editorial de otra. Hasta ahora he ido comprando un poco al azar, buscando juegos que me llenaran el alma, pero no le dedico gran esfuerzo a los juegos como "hobby", y aunque quizás tenga ya en casa un centenar largo de juegos, no los colecciono y mi ludoteca (consultable en bgg) no representa en absoluto mis gustos: es el resultado de "pruebas" de compra más que otra cosa, y en general compro más aprovechando ofertas y pensando en la(s) persona(s) con la(s) que voy a jugar que en mis preferencias â€"aunque de vez en cuando me dé una satisfacción. En todo caso, lo que sí sé es que normalmente me siento más a gusto con juegos antiguos, consolidados y maduros que con las espumosas últimas novedades. Por ello, mis juegos suelen tender a viejunos: me tiran los clásicos.
Como jugador, me gustan los juegos complejos (que no forzosamente complicados ..aunque también) que simulen con profundidad y elegancia en sus mecánicas la complejidad del tema que tratan. Me gusta que cada mecánica represente realmente algún aspecto de aquello que se está simulando. En general me gustan los juegos largos, de no menos de tres horas: es lo que me permite ver nacer, desarrollarse y culminar la metahistoria en el juego. Me haces feliz si me dices que una partida va a durar todo el día, o más. En ese sentido, recuerdo partidas épicas al República de Roma, Warrior Knights, Here I stand, por nombrar algunos. Por ese mismo motivo, detesto los fillers y los party games, que me parecen vacíos y me dejan insatisfecho, y también las expansiones, que van en contra de ese placer estético que extraigo de los productos redondos y acabados.
En los últimos tiempos me he introducido (muy poco) en el mundo de los wargames. Me seducen mucho, por el tema de la recreación histórica, pero la verdad es que me he sentido un poco decepcionado, sobre todo con los que se centran en el nivel táctico: no acabo de compartir esa emoción por ver a las unidades medirse contra otras: me faltan intrigas políticas, aspectos de intendencia, gestión comercial, etc. En ese sentido, disfruto más con un Coin o un PoG que recreando una batalla determinada entre unidades concretas.
Y bueno, el resto lo dejo a vuestra curiosidad… que espero poder satisfacer, aunque llevo una vida retraída, un tanto desconectada de todo. ¡Pero responderé a vuestras preguntas como buenamente pueda!
Y que conste que lo que más me ha costado de esta parrafada ha sido encontrar las tres afirmaciones! Ahí van:
- Estoy de acuerdo en casi todo lo que dice Sheldon Cooper.
- Una mañana, le pegué una colleja a un diputado en público.
- Una vez fui disfrazado de hobbit a un estreno de Star Wars.
Sin más preámbulo, os dejo con la presentación escrita por el agraciado, para que comencemos a hacerle preguntas
Antes que nada, y como es de rigor, agradecer a Nenva haber pensado en mí para tomarle el testigo de Baronet, y a todos los que de antemano participen en este hilo durante la semana de mi baronetazgo. Es un honor del que espero estar a la altura y en todo caso me ha hecho mucha ilusión.
Doy cuatro pinceladas sobre mí mismo para situaros: nacido en barrio obrero de Barcelona, tengo 35 años y soy arquitecto de formación. Esencialmente, me gano las lentejas como profesional liberal y también dando clases sobre teoría e historia de la arquitectura, teoría del arte y otras asignaturas parecidas en las carreras de arquitectura e historia del arte.
Como en el caso de muchos de vosotros, mi vida jugona tiene dos etapas bien diferenciadas; la primera, iniciada en la niñez a través de las partidas de ajedrez con mi padre, viene marcada ya más tarde por esos juegazos que en su día fueron el HeroQuest, el Cruzada Estelar, el Battle Masters o el Risk y que nos permitieron a muchos vivir aventuras hasta entonces insospechadas siquiera. En casa no faltaba de nada, pero tampoco había mucho dinero, así que estos son prácticamente los que conseguí arrancarles a los Reyes Magos; el paso a la adolescencia supuso el momento de la gran atracción hacia Warhammer, pero sus precios prohibitivos me mantuvieron fuera de ese mundillo; como sucedáneo, jugaba con amigos, y también solo, utilizando toda clase de miniaturas de plástico recicladas de otros juegos y inventando nuestras propias reglas. También fue la época del Magic y, menos, el SATM, y obviamente de grandísimos videojuegos como el Civ de Sid Meier y las aventuras gráficas de la edad de oro. Desde muy pequeño también â€"no creo errar mucho si digo que diez años o así- he jugado a juegos de rol, que durante la adolescencia sustituyen paulatinamente a los juegos de mesa. Al Señor de los Anillos fundamentalmente, pero que yo recuerde ahora también tuvieron bastante presencia Vampiro, Akelarre, Fanhunter, Star Wars, Rolemaster, y alguno más. En el instituto formamos un pequeño grupo más o menos asiduo que se disolvió con la entrada a la universidad ...y dejé de jugar por completo: la conocida travesía por el desierto que tantos habéis descrito ya.
Los estudios universitarios absorbieron toda mi vida durante ocho largos años en los que añoré esporádicamente y desde la distancia las partidas de rol. Acabados los estudios, con 25 años aprox., esta añoranza me llevó a intentar reunir un grupito con el que retomar la afición, sin embargo las campañas de rol conllevan una exigencia en términos de compromiso que hizo que no cuajara. Aquí entran de nuevo los juegos de mesa, a los que volví como substitución y alternativa al rol, que nos permitieran reunirnos una tarde de tanto en tanto …y funcionaron! Conseguimos formar un grupito que comenzó a reunirse con cierta asiduidad. A partir de ahí, he ido conociendo más gente e incluso he conseguido volver al rol.
Los primeros títulos en caer en esta etapa de redescubrimiento fueron los obligados Catan, Carcassonne y también Thurn und Taxis. Al principio me deslumbraron los euros, con sus engrasadas mecánicas, que me producían un extraño placer como de estar frente a un producto bien acabado y pensado. Pero con el tiempo me han ido pareciendo todos demasiado iguales y un tanto carentes de alma: para estar haciendo cálculos en competencia con otros ya tengo mi trabajo. He acabado por descubrir que lo que me llama en un juego es la simulación, la recreación. Busco tema y sensaciones, avaladas por un buen diseño de la mecánica y el grafismo: que el juego me sumerja en un mundo en el cual perderme, como si fuera un libro. No busco tanto ganar como asistir al desarrollo de una especie de metahistoria. (De hecho, recuerdo que el primer hilo que abrí en labsk en cajón de sastre era una pregunta sobre los "temas pegados"). Esa sensación "narrativa" es la que yo recordaba y añoraba de esas partidas épicas de cuando eras más joven y la imaginación acompañaba lo que sucedía en el tablero, y me hace casi necesario que el tablero represente un mapa, algo que entronca con mi afición a la cartografía y también con mi pasión nunca abandonada por la lectura. Me atraen todo tipo de temáticas, dependiendo del momento, pero si sacas a mesa algún juego ambientado en la edad media o el renacimiento ya me tienes convencido para probarlo.
En cuanto a labsk, durante mucho tiempo hice de lurker desde las sombras, la usé para documentarme es los primeros pasos de mi regreso a los juegos de mesa y me descubrió el gran mundo de los p&p, que es lo que me sigue interesando más del foro y lo que me decidió a ingresar en él. Recuerdo que el rediseño de Dune de JGU fue el culpable directo de que me registrase. Quién me iba a decir a mí que con el tiempo yo diseñaría mi propio juego ambientado en Dune, y que los p&p me darían algunos de los mejores momentos de esta afición, ya que casi me atrevo a decir que disfruto más diseñando que jugando. Así fue con especialmente con Corsica, Front Popular y A distant planet: en ellos pude conjugar mi pasión por los juego de mesa, la historia, la simulación, la cartografía, el diseño gráfico y mucho más. Ahora estoy con otros proyectos, y no tener el tiempo necesario para tirarlos adelante como yo querría es algo que lamento profundamente. Por cierto, que a labsk y sus miembros les debo también un considerable grueso de mi ludoteca, ya que lo he comprado aquí a través del mercadillo, sin tener una sola experiencia que no fuera mejor que plenamente satisfactoria: un 10, son todos ustedes unos perfectos caballeros!
Debo decir que no me considero un "jugón": desconozco la mayoría de juegos en el mercado, nunca me he metido en un kickstarter ni creo que vaya a hacerlo, no sigo la actualidad del mundillo, ni estoy al tanto de las novedades, ni dedico tiempo a podcasts, ni videos, ni reseñas, ni nada por el estilo, no sabría decir quiénes son los autores de los juegos que tengo, ni que otros juegos han diseñado, ni cuáles son los diez mejores juegos en bgg, y ni siquiera sé distinguir una editorial de otra. Hasta ahora he ido comprando un poco al azar, buscando juegos que me llenaran el alma, pero no le dedico gran esfuerzo a los juegos como "hobby", y aunque quizás tenga ya en casa un centenar largo de juegos, no los colecciono y mi ludoteca (consultable en bgg) no representa en absoluto mis gustos: es el resultado de "pruebas" de compra más que otra cosa, y en general compro más aprovechando ofertas y pensando en la(s) persona(s) con la(s) que voy a jugar que en mis preferencias â€"aunque de vez en cuando me dé una satisfacción. En todo caso, lo que sí sé es que normalmente me siento más a gusto con juegos antiguos, consolidados y maduros que con las espumosas últimas novedades. Por ello, mis juegos suelen tender a viejunos: me tiran los clásicos.
Como jugador, me gustan los juegos complejos (que no forzosamente complicados ..aunque también) que simulen con profundidad y elegancia en sus mecánicas la complejidad del tema que tratan. Me gusta que cada mecánica represente realmente algún aspecto de aquello que se está simulando. En general me gustan los juegos largos, de no menos de tres horas: es lo que me permite ver nacer, desarrollarse y culminar la metahistoria en el juego. Me haces feliz si me dices que una partida va a durar todo el día, o más. En ese sentido, recuerdo partidas épicas al República de Roma, Warrior Knights, Here I stand, por nombrar algunos. Por ese mismo motivo, detesto los fillers y los party games, que me parecen vacíos y me dejan insatisfecho, y también las expansiones, que van en contra de ese placer estético que extraigo de los productos redondos y acabados.
En los últimos tiempos me he introducido (muy poco) en el mundo de los wargames. Me seducen mucho, por el tema de la recreación histórica, pero la verdad es que me he sentido un poco decepcionado, sobre todo con los que se centran en el nivel táctico: no acabo de compartir esa emoción por ver a las unidades medirse contra otras: me faltan intrigas políticas, aspectos de intendencia, gestión comercial, etc. En ese sentido, disfruto más con un Coin o un PoG que recreando una batalla determinada entre unidades concretas.
Y bueno, el resto lo dejo a vuestra curiosidad… que espero poder satisfacer, aunque llevo una vida retraída, un tanto desconectada de todo. ¡Pero responderé a vuestras preguntas como buenamente pueda!
Y que conste que lo que más me ha costado de esta parrafada ha sido encontrar las tres afirmaciones! Ahí van:
- Estoy de acuerdo en casi todo lo que dice Sheldon Cooper.
- Una mañana, le pegué una colleja a un diputado en público.
- Una vez fui disfrazado de hobbit a un estreno de Star Wars.




o
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La belleza sureña no necesita ningún tipo de explicación
Miauuuuu!!!!





