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eldibujante

Ginkgopolis: Losetas Ecológicas (Reseña)
« en: 09 de Enero de 2014, 11:40:15 »
(NOTA: Puedes ver más guay esta reseña en Destroquelando, que es Gerundio)


Ginkgopolis
Autores: Xavier Georges
Publicación: 2012
Idioma: Alemán; Dependencia: Nula
De 1 a 5 jugadores
Tiempo por partida: 80 min. (Reales)

Hoy vamos con un juego bonito y singular del creador de los reconocidos Carson City y Troyes. Un juego de colocación de losetas en un futuro donde la sostenibilidad y la ecología ya no son una opción.



¿De qué va el juego?

2212: Ginkgo Biloba, el mayor y más fuerte arbol en el mundo, se ha convertido en el símbolo de un nuevo método para construir cuidades en simbiosis con la naturaleza. Los humanos han agotado los recursos que la tierra les ofrecía y bla bla bla... muy bonito, sí, pero luego me queda una reseña larguísima y no lo lee nadie.

Ginkgopolis es un juego de poner losetas abstracto como él sólo, y que lo único que tiene del tema que trata son los dibujos. Aun así, es de agradecer un tema tan chulo, a ver si nos concienciamos un poquito.

¿Cómo se juega?

Lo reseñaré muy por encima, sólo con la intención de que os podáis hacer una idea.
Básicamente cada ronda hay dos fases:
  • Elección de cartas. Los jugadores hacen un draft de cartas, sacan una más del mazo y eligen todos una a la vez para jugarla, si quieren la juegan junto con una loseta.

  • Acciones.Los jugadores juegan esa carta (sóla o con la loseta elegida).
    Si la carta la juegan sóla, servirá para obtener recursos, losetas, o puntos.
    Si la juegan junto con una loseta, servirá para colocar dicha loseta. Según la carta que acompaña, esta loseta irá encima de un edificio ya jugado (lo que nos costará recursos), o ampliará la ciudad por los bordes (que nos dará cosillas). Además, según la carta, es posible que nos de alguna bonificación para el resto de la partida.

El jugador verde es el que controla el cotarro en el distrito azul... por ahora. 

El objetivo, además de ir consiguiendo puntos durante la partida e intentar montar un buen combo con las mejoras que vamos obteniendo, es que, cuando acabe el juego, controlemos los máximos y mejores distritos de la ciudad.
Un distrito es un conjunto de dos o más edificios del mismo color. Para controlarlo, simplemente tenemos que tener más marcadores de nuestro color que los demás, y al final del juego nos llevaremos en cada distrito, tantos puntos como los recursos totales que haya en ese distrito.
La cosa es que cuando colocas losetas encima de lo que ya está construido, tapas lo que hay debajo, y además, tienes que poner tantos recursos como la altura del edificio (con lo que cada vez es más dificil superar lo que ya estaba puesto) y encima, los recursos que acabes de tapar vuelven a su dueño (así como algún punto dependiendo de qué construyas), con lo que tú le quitas el control de un edificio a tu contricante, pero lo armas de recursos para que luego pueda volver a reclamarlo y quitarte a tí de otro lado. Eso sin contar con los edificios que se van poniendo por los bordes del tablero que resultan baratos y rentables y pueden acabar cambiando las mayorías, fusionando distritos, o ampliando otros que al principio parecían poco interesantes.
El segundo jugador de cada distrito se lleva también puntos, pero sólo por sus propios marcadores (no por el total). Además si el jugador con la mayoría es el único con presencia en el distrito, puntúa tanto por la mayoría, como por la segunda mayoría (osea, el doble).
Durante la partida se crean distritos enormes tremendamente jugosos, se alzan torres que parecen insuperables, se fraccionan los distritos y las mayorías van y vienen. Todo mientras los jugadores van obteniendo cartas de ventajas y bonificaciones e intentan buscar un combo para multiplicar sus puntos al final de la partida.
El juego, aunque resulta extraño y muy abstracto en una primera instancia, se explica fácil y se entiende jugando los primeros turnos (otra cosa es que no tengas ni idea de si lo estás haciendo bien o mal).
Al principio es un poco desconcertante para el jugador novel, pero según va viendo que anda falto de una u otra cosa, empieza a adquirir mejoras para solucionarlo y, con alguna bonificación para el final de la partida, comienza a formar una estrategia a seguir.


¿Cómo son los componentes?

Los dibujos son muy chulos y las losetas son grandes y gruesas. El diseño gráfico ayuda a interpretar todo correctamente y la pantalla de jugador trae una ayuda resumiendo todas las acciones que podemos hacer. Con explicar el juego con esa pantalla, es casi suficiente.




¿Escalabilidad?

A 2, 3 y 4 va bien. A 2 va estupendamente (pese a ser un juego de mayorías), aunque lo prefiero a 3 o 4. Ni a 5 jugadores ni la variante en solitario las he probado aún. Dicen que a 5 es demasiado caótico e impredecible y tiene pinta de ser totalmente cierto.


Opinión del Dibujante

Ginkgopolis me gustó desde la primera primera partida. No es de extrañar, ya lo he dicho muchas veces: a mí me gustan los juegos de poner losetas.
Ésto suele ser porque los juegos de poner losetas van ligados a algún tipo de razonamiento geométrico, del que yo particularmente disfruto mucho.
Sin embargo, aunque existe ese componente, aquí el protagonista es otro: la lucha constante por el control de los distritos, buscar la manera de abastecerte de los recursos que necesitas e intentar crear un combo que lo pete al final de la partida. Y todo, sabiendo que te puedes ir al garete si te tapan aquel edifico o te añaden ese otro, porque no sabes qué losetas ni qué recursos ni qué cartas tienen tus compañeros, con lo que hay bastante tensión según avanza la partida ya que puedes perder o arrebatar un buen montón de puntos en una jugada.
En definitiva: un juego muy inteligente pero sin llegar a freir neuronas, con pique y un pelín de caos; muy recomendable para jugar en pareja si sois jugones y que además podéis sacar con vuestro grupo habitual.
Eso sí, lo de la ecología del principio es un cuento muy bonito que no tiene nada que ver con el juego.


Opinión de Xihom

Tengo un cariño especial a este juego, no solo es bonito, también es entretenido. Tiene esa interacción entre jugadores en el que le puedes quitar cosas al otro, sin llegar a ser un abrumador juego de conquistas (que no me gustan, eso ya lo sabe todo el mundo), pero que en seguida ves la forma de expandirte por otro lado, o recuperar tus "edificios".
En el juego hay que estar pendientes de mantener un cierto equilibrio entre los recursos sin perder de vista los puntos. Es abstracto como ya hemos dicho, pero aún así es bastante absorbente.
Sólo lo he probado a dos jugadores, pero sin duda es un juego que me gusta mucho y al que quiero repetir.