¡Buenas!
No había dicho nada aún por no repetirme demasiado, pero aprovechando que estamos hablando de los 20 años que han pasado desde las primeras CLBSK, y como organizador activo en aquella época, sí me gustaría destacar algo: las CLBSK han sabido mantener todo lo bueno que tuvieron las primeras ediciones y, al mismo tiempo, han mejorado todo aquello que era susceptible de mejora.
En aquel entonces, llegar al mínimo viable era un verdadero sufrimiento. Era un sinvivir cuadrar los números —algo que no siempre conseguíamos— e incluso los organizadores teníamos que asumir costes extra de nuestro bolsillo. Pero se hacía con gusto, y todo quedaba compensado en ese primer instante en el que quedábamos en el Flaper para comprar bolsas gigantes de chuches. En ese momento todo era “nuevo”. Hasta el Flaper (al menos para mí). O esa comida inaugural que algún espontáneo organizaba, una tradición que se sigue manteniendo hoy en día.
A riesgo de sonar como un abuelo cebolleta, antes trabajábamos con lo que podíamos, pero también os digo que la carga no era comparable a la que asume la organización actual. Todo era mucho más de andar por casa. Una vez que estábamos allí y todo quedaba colocado, la cosa fluía. Nos poníamos todos a jugar, incluidos los organizadores, sin preocuparnos de mucho más; como mucho, hacíamos algún viaje adicional al Flaper o al supermercado a reponer si nos quedábamos cortos. Con tan poco margen de maniobra, era complicado cuadrar las compras: ¿más o menos cerveza? ¿Coca-Cola normal, light o zero? ¿Bebidas energéticas? Al final siempre alguien echaba algo en falta. Pero no pasaba nada.
El alojamiento era, inicialmente, una granja escuela más pensada para niños y animales, con barracones llenos de literas y de grandes roncadores. Su única parte positiva era que te animaba a dormir menos y jugar más. Y si lograbas conciliar el sueño, te despertaban los gritos de algún madrugador jugando al Mölkky, dejándote medio zombi para el resto del día. Pero no pasaba nada.
Las zonas de juego, dependiendo del año, se quedaban tan escasas que a veces teníamos que utilizar el comedor, lo que obligaba a interrumpir las partidas a la hora de cenar, o a tener a un grupo de frikis gritones al lado de los barracones de las literas. Pero no pasaba nada.
La comida te obligaba, literalmente, a llevarte tu propio aderezo para una pasta a la que, con suerte, le ponían tomate. Pero no pasaba nada.
Sin embargo, que "no pasase nada" no significa que no se pudiese mejorar. Ni que no se debiese mejorar. Y, sobre todo, no quita que sea inmensamente de agradecer que se haya mejorado.
Las CLBSK han conseguido un nivel de profesionalización brutal para un evento que sigue pensado para un gran “grupo de amigos”. Este es un hito logrado en los últimos años y culminado por la actual organización. Gracias a todos los que estáis ahí, día y noche, recibiendo a los participantes, colocando mesas, rellenando los cuencos de chuches y las neveras, gestionando el sorteo… Son cosas que a veces damos por sentadas, pero que llevan muchísimo trabajo no solo durante las jornadas, sino también en los meses previos, y más ahora que el número de inscritos se ha disparado. No me quiero ni imaginar lo que supone gestionar todos los correos informativos, grupos de WhatsApp, el foro, redes sociales, dudas particulares… Es simplemente increíble para algo que se hace “por amor al arte” y que da no pocos dolores de cabeza.
Recuerdo que la satisfacción final era enorme. Cuando terminábamos y sabíamos que detrás de todo eso habíamos estado nosotros, aportando nuestro granito de arena, y veíamos que todo el mundo se iba a casa un poco más contento de lo que llegó (o más triste porque se había acabado), nos íbamos con un subidón de energía que, inmediatamente, nos hacía empezar a pensar en la siguiente edición.
Con todo este rollo, lo que quiero deciros es que tenéis mi agradecimiento infinito y que no os lo digo lo suficiente. Gracias por haber mantenido y mejorado una tradición que ya forma parte de la vida de muchos de nosotros. Espero que dure muchísimos años más, que siga contando con los mismos de siempre y sumando a nuevas personas fantásticas que tenemos la suerte de conocer año tras año.
¡Buen finde!