He terminado Gato Mágico de Whitley Strieber, me ha costado acabarlo, se me ha hecho lento, repetitivo y pesado, páginas y más páginas con la misma cantinela; el infierno, los demonios, el país el verano, Abadón, Leannam, Abadón otra vez, le sobran 100 páginas, también los diálogos interiores y pensamientos de Amanda ralentizan y aburren, pasa lo mismo con Simon, el fanático religioso, aporta da profundidad y favorece la creación de personaje pero va en detrimento de la acción y desarrollo de historia que es lo que me gusta.