Ego Lúdico

Los juegos de mesa, como cualquier otro hobbie, pueden ser muy placenteros, pero cuando se mezclan con un inseguro ego y unas pretensiones radicalmente alejadas de la realidad, pueden provocar serios dolores y quebraderos de cabeza. El tiempo y la experiencia pueden influir positivamente para que la vida lúdica de una persona anónima sea más plena y satisfactoria. Cuanto más seguro esté uno de sí mismo, mejor capacitado se puede estar para disfrutar de una buena partida a un juego de mesa o cualquier otro hobbie (de los sanos). Saber qué juegos utilizar en cada momento o con quien jugarlos es todo un arte. Y relacionarte con nuevas personas en tu grupo de juego una bonita recompensa. Lo malo es que a veces los juegos de mesa se utilizan como sustituto para alimentar un maltrecho ego o un notable o acrecentado problema psicológico. Los desencantos, el estrés, la falta de comunicación con el día a día, la cotidianeidad y las frustraciones a los que uno se ve sometido diariamente, pueden llevar a la búsqueda de hobbies por obligación para paliar esta luctuosa sensación de soledad.

A las personas sin otros estímulos la sensación de vacío puede llevarles a una constante y permanente búsqueda de algo con lo que disfrutar. Son individuos que van saltando de hobbie en hobbie, aún por ridículos, minoritarios y extraños que sean, intentando paliar su soledad de esa manera. Quizás en el fondo lo que buscan es cariño y compañía humana, más que placer hormonal generado por sus endorfinas. El miedo al compromiso, o al simple hecho de quedar mal o por tonto, puede estar jugando un papel importante en sus relaciones lúdicas. Puede ser que estas personas, normalmente estrambóticas o peculiares, no profundicen adecuadamente en sus necesidades y no tengan suficiente conciencia de sus verdaderos deseos o ansias. Tal vez incluso llega un momento cúspide que pasan a obsesionarse por todo aquello que rodea a los juegos de mesa; cosas del estilo como conocer cada una de las novedades que se presentan en Nuremberg o Essen cada año como si fuera una base de datos andante, comprar semanal o mensualmente cantidades ingentes de juegos de mesa aunque se tenga un pleno conocimiento que jamás va a jugar a todos ellos, conocer anécdotas y parte de la biografía de la mayoría de diseñadores internacionales de juegos de mesa, querer aparentar saber más sobre el mundillo o autoconvencerse a uno mismo que gracias a su esfuerzo el hobbie esta ascendiendo imparablemente con sus estúpidas y excepcionales colaboraciones a la comunidad lúdica; y mucho peor, muchos consideran que eso les situará en una mejor posición a la hora de realizar cualquier meta en la vida, y que por ello serán señalados como los verdaderos profetas, visionarios, y la gente más cool del reino. Lo lúdico pasa a ser lo prioritario, por encima de cosas y valores más importantes. Pero no hace más quien continuamente habla de sus logros y lo importante que es uno, que quien poco a poco va labrando un silencioso pero importante camino desde la humildad, sencillez y modestia.

Espejito

Tampoco quiero decir que la búsqueda de una diversión sea algo negativo en todos los casos, ni mucho menos. El problema surge cuando se confunden las necesidades. Si se desean satisfacer necesidades emocionales más complejas exclusivamente con los juegos de mesa, probablemente el objetivo jamás se verá cumplido. Si todo gira peligrosa y obsesivamente alrededor de los juegos de mesa, se sueña con frecuencia con ellos, y en cualquier conversación se acaba hablando de ellos, la alarma se dispara. En esos casos, el deseo se convierte en un impulso neurótico. Si la persona no se percata de ello, seguirá actuando del mismo modo, una y otra vez y se sentirá frustrada a pesar de tener una vida lúdica aparentemente rica y variada, pero emocionalmente insatisfactoria; y tal vez, con el paso del tiempo se percate de que los juegos de mesa es una mera excusa, y su problema radica en algo más profundo y trascendental. Es urgente comprender la necesidad de aprender a vivir sabiamente y no esclavizado por algo. La vida de cada ser humano es un eterno vía crucis y cada cual recoge el fruto de su propia cosecha, de sus propias obras. Y créanme, hay más vida más allá de los juegos de mesa. Disfruten de su hobbie y no sean esclavos del mismo.

¿Te has visto en alguna situación en la que los juegos de mesa eran un vil pretexto para intentar cubrir otras necesidades? ¿Te has sentido vacío o vacía después de encuentros lúdicos? ¿Sientes la necesidad imperiosa de tener que quedar cada semana a jugar algo? ¿Cuándo has terminado una buena partida a un juego de mesa de moda has tenido ganas de salir corriendo a contárselo a todo el mundo? ¿Sueñan los jugadores con juegos de mesa eléctricos?

Dicen que el chocolate es un buen sustitutivo del sexo, ¿conoces algún buen sustitutivo de una buena partida a un juego de mesa? ¿Se puede encontrar en cualquier supermercado o gran superficie comercial? ¿Se sirve sin receta médica?

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