Ayer me lancé a jugar una segunda partida a
Dragons Down, que compré en Kickstarter cuando hicieron la segunda impresión (Legendary All-In, ahí es nada, con las dos expansiones Desolation y Natives&Legends). Me llamaba mucho este juego al anunciarse como el sucesor de
Magic Realm, simplificado y hecho más accesible, pero conservando su sabor y espíritu (al menos es lo que se decía).
Un mundo por descubrir...
Final de la partida. Con el mundo explorado, lleno de enemigos, y mi aventurera muerta, sin armadura (destrozada tras los combates) y sin apenas equipoHabía jugado ya una partida y media de aprendizaje, pero han pasado varios meses y necesitaba refrescar las reglas, por lo que repetí lo que sería el escenario “tutorial” (“
Scenario I: Entering Dragons Down”), el primero y más básico, que sólo utiliza una región (las Montañas Malevolentes). Además, preferí jugarlo sin magia y sin las reglas de nativos de la expansión, aunque, por lo que se dice, mejoran mucho el juego. Como personaje a una humana pícara (
Rogue), porque recientemente me había leído “
Nacidos de la bruma” y me apetecía llevar un personaje parecido a Vin, su protagonista (aunque para ser más fiel debería haber escogido la clase
Sorcerer o
Conjurer, pero si quería jugar sin magia,
Rogue era lo más parecido al personaje):
La aventurera de mi partidaLa partida empezó descubriendo la Ciudad olvidada en el primer turno. Un punto de leyenda fácil, que además me dio un objeto (una vara, no me servía de nada, pero podría venderla). Dirigí mis pasos hacia la Fortaleza, el único bastión civilizado del territorio, a ver si podía comprar algo de equipo o aceptar alguna misión interesante. Por el camino esquivé sin más complicaciones unos dragones jóvenes que aparecieron. Llegué a la Fortaleza, pero la verdad que el Scholar no tenía mucha cosa interesante. Acepté dos misiones (
Alpiner, por la que tenía que visitar un claro de cada loseta salvaje de montaña, y
Black Follower, que no esperaba cumplir porque debería acabar con los caballeros de la fortaleza). Salí y exploré el territorio, a ver si encontraba algún lugar donde encontrar tesoros perdidos, porque necesitaba equiparme. Por desgracia salieron muchos enemigos, por lo que tuve que hacer mucho uso del ocultamiento y la evasión, al no verme capaz aún de enfrentarme (afortunadamente la pícara era buena evadiendo combates). Huyendo nuevamente de un dragón joven y dos orcos, que aparecieron en un claro del Paso Alto, encontré la Cripta, pero cuando me disponía a a bajar, ansioso por saquear sus tesoros, se despertó el Lych… por lo que salí por patas. En este punto me encontré atrapado en una loseta cuyas dos únicas salidas eran el Dragon joven con los orcos, o el Lych… me daba por muerto, pero decidí ir a por todas y atacar al primer grupo (después de prepararme y estar alerta, para poder luchar con un cubo más). Afortunadamente, lo que esperaba que fuera una muerte segura, terminó en victoria. Eso sí, con mi armadura de cuero destrozada y una herida… Recorrí el tablero para poder cumplir la misión
Alpiner, esquivando por el camino gigantes, grifos y ogros. En una de las vueltas, estando en la misma loseta que la Cripta, en la tirada de aparición de monstruos (Summon) apliqué mal una regla y me atraje al Lych sobre mi posición actual (en el dado salió el mapa con el tesoro, que hace que el guardián aparezca o se mueva a la casilla del tesoro, pero yo lo apliqué al revés y salió de ahí hacia mi casilla…), también hice mal el combate, porque lo conseguí derrotar, algo que ya me pareció raro porque, a pesar de mis afortunadas tiradas, se supone que es un enemigo poderoso (y, efectivamente, hice mal el cálculo del daño que le hacía y no debería haberlo matado tan rápido…). Volví a la Fortaleza, cumplí mi misión, y con el dinero de la recompensa y los monstruos matados durante mis andanzas, pude reclamar el título de “
Lord Paramount” de la orden de caballería. Volví a salir a territorio salvaje esperando aumentar mi fama, invocando previamente a un elemental de agua (previa compra de un orbe) para que me acompañara y me ayudara en algún enfrentamiento complicado. No tardó en hacer falta, porque al poco se me abalanzó un grupo de cuatro orcos (dos espaderos, uno con hacha y un jefe), que liquidaron al elemental en un turno, y cuando apenas me quedaban un orco y medio para ganar el combate, me destrozaron la armadura y me mataron… aquí terminaron mis andanzas, con 6 puntos de leyenda más otros tres después de convertir la mitad de puntos de fama en puntos de leyenda (30 puntos de fama por 3 de leyenda).
Los orcos asesinos que terminaron con mis andanzasLa partida me ha sido bastante lenta al principio, porque tenía que consultar el manual de continuo. Para moverme, buscar, combatir, evadirme de combates, comprar, vender… todo el rato necesitaba revisar el manual, el cual no está bien organizado, a mi parecer, porque cuesta mucho encontrar lo que buscas y con frecuencia la explicación está donde menos te imaginas… Personalmente,
Dragons Down se me hace más complicado que
Mage Knight, y eso que aún juego sin magia ni nativos. No obstante, debo reconocer que la segunda mitad de la partida ha sido mucho más fluida, y los combates han pasado de ser lentos y farragosos a ágiles y emocionantes. La verdad es que he disfrutado la partida, se respira peligro y tensión en cada turno, y el juego me está gustando porque ofrece lo que buscaba en él, aunque no creo que sea un juego para todo el mundo. Te tiene que gustar su concepto y planteamiento de juego, porque es de los juegos que ya no se hacen, de esos que hace poco nos recordaba
Hollyhock (En el hilo de “
En solitario – Sale de mi ludoteca”) que te abren un mundo desconocido e inabarcable, de los que animan a profundizar en ellos y a dedicarles tiempo y cariño porque ves que te van a devolver mucho disfrute a cambio. Pero, como digo, no creo que sea para todo el mundo.
Hay algunas cosas que creo mejorables:
- En primer lugar, el manual, que me parece mal organizado. Falta un resumen de turno, no hay inventario de los componentes del juego (lo han hecho los fans extraoficialmente) y la explicación de cada elemento la encuentras repartida por todo el manual, no hay ejemplos de la aplicación de reglas (solo un ejemplo de invocación y uno de combate), surgen muchas dudas de las que no hay aclaración…
- Componentes del juego. Muy llamativos los chips de criaturas, nativos y personajes, pero incómodos y nada prácticos para jugar. Son más grandes de los espacios donde has de ponerlos, tapan completamente la ficha de lugar (que tendrás que ponerla encima de los monstruos, para verla…). Hay posiciones de juego imposibles técnicamente de llevar a la práctica (por ejemplo, si evades un combate has de poner tu chip de personaje en un camino de salida del claro, ¡Pero no caben de ninguna manera! Con la ficha de monstruo al lado no hay espacio en absoluto. Deberían haber reservado esos chips enormes para los lugares que van apareciendo (porque son grandes y ocuparían todo el espacio donde aparecen, por lo que a medida que los descubres irían dibujando el mapa y visualmente se ve todo más claro e inmersivo), y no esas fichas pequeñajas. Los personajes y nativos deberían haber sido standees, más manejables, que podrían estar encima de los lugares y cabrían en mitad de los caminos, y que al estar de pie transmiten mejor la visión de ser los personajes y habitantes del mundo. Las fichas de enemigo deberían ser igual que en Magic Realm: pequeñas, apilables, con el nombre del monstruo, las estadísticas, y un dibujo básico. No hace falta que tengan tanta presencia, eclipsan totalmente la loseta en la que aparecen, tapando los lugares y personajes.
- El arte. No me disgusta la IA que han utilizado, aunque es muy evidente, genérica y tiene poca personalidad, pero creo que este juego, que respira sabor a clásico y añejo, pedía a gritos dibujo a mano con el estilo de la vieja escuela, al rol de los 70 y 80. Yo creo que con ese estilo habría tenido el triple de éxito.
Hasta aquí mi partida, mi resumen y mi opinión, si es que habéis aguantado el tostonazo que he soltado. Espero repetir partida y ampliar sensaciones.
Un saludo!