Distopia: La Inteligencia Colectiva

La Inteligencia Colectiva

La inteligencia colectiva es una forma de inteligencia que surge de la colaboración y concurso de muchos individuos o seres vivos de una misma especie. Hoy es un término generalizado de la cibercultura o la sociedad del conocimiento.

Aparece en una amplia variedad de formas de toma de decisiones consensuada en multitud de ejemplos en la naturaleza como colonias de hormigas, alineamiento de aves en vuelo (estorninos), comportamiento de rebaños, crecimiento bacteriano y comportamiento de cardúmenes (bancos de peces), así como en los humanos y las computadoras.

En este sentido, el comportamiento colectivo de todos estos animales, no solo resulta sorprendente sino que también inspirador para plantear estrategias de toma de decisiones o incluso comprender como funcionan algunas formas de comportamiento espontáneo de las multitudes. En síntesis: todo el hormiguero logra comunicarse y tomar decisiones relevantes para la continuidad de la comunidad. Lo que cada hormiga sabe del todo es limitado, pero la suma de diferentes pequeños fragmentos de información, permite una conducta colectiva claramente conveniente para el grupo.

Kropotkin es un referente temprano en su obra El apoyo mutuo, al referirse a la inteligencia colectiva de pequeños animales e insectos como abejas u hormigas.

Otro precursor temprano del concepto de inteligencia colectiva se encuentra en la observación del entomólogo William Morton Wheeler que señala que individuos aparentemente independientes pueden cooperar tan cercanamente como para volverse indistinguibles de un solo organismo. En 1911, Wheeler observó este proceso colaborativo en su trabajo con las hormigas que actuaban como las células de un solo animal con una mente colectiva. A esta gran criatura que parecía formar la colonia la llamó superorganismo.

Los individuos que pertenecen a este superorganismo siguen reglas simples y, aunque no existe una estructura de control que dictamine el comportamiento de cada uno de ellos, las interacciones locales entre los agentes conduce a la emergencia de un comportamiento global complejo.

Bien, pues imaginamos por un momento que todos los triplehexas están conectados de alguna manera entre sí, aunque ellos lo desconocen, y sin tener conocimientos generales de lo que está en realidad ocurriendo, se comunican y toman decisiones relevantes como una única mente colectiva. Todos forman parte de un superorganismo.

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