Diáspora (Última sesión)

Tercera y última sesión. Proseguimos, confirmo todo lo expuesto en esas primeras impresiones y tras la segunda sesión expuestas hace un par de semanas.

Advierto que dado que vas a tener que enviar bastantes eMails tengas muy en cuenta que muchos de los servidores tienen un límite de mensajes a la hora o al día que literalmente puede hacer que sea imposible terminar con la partida del tirón. A nosotros ayer nos ocurrió y hemos tenido que esperar a primera hora del día de hoy para conocer el desenlace (Epílogo incluido).

Luego, nos hemos encontrado algún punto en la comunicación con Turing que no ha sido todo lo fluida que esperaba. Llegamos a un punto que no quedaba muy claro que hacer. Cuando cambiéis de forma de comunicarse con Turing, recordad que hay que volver al formato anterior para confirmar tu deducción. Parece una chorrada, pero nos costó darnos cuenta. Aparte, detectamos que en ocasiones concretas Turing no sabe contar vacas. Lo cual puede despistar.

¿A quién más le puede gustar Diáspora?

  • A los aficionados de diseñadores gráficos que se manejen con el GIMP.
  • A los hijos de Job.
  • A toreros y ganaderos.
  • A quienes se les de bien la percepción espacial.
  • A estudiantes universitarios de primero de Matemáticas.
  • A Almirantes y grumetes de Hasbro.

Conclusión

Opino que la historia esta bien trenzada. Como ya comenté, a mi particularmente no me gusta que sea tan lineal y quizás el final es «demasiado» abrupto, queda un poco raro y te preguntas: ¿tanto mensaje para esto?. Después de tanto eMail con Turing, el enterarte de todo y seguir la historia se suma a la dificultad del misterio. Mi consejo es que vayáis copiando los mensajes en un fichero de texto para poderlo leer al final, del tirón.

Los puzles, en líneas generales están bien. La dificultad es desigual. Los hay muy fáciles y muy difíciles. Eso sí, hay uno especialmente que nos saco por completo de la partida y nos irritó bastante. A esas alturas de la historia (prácticamente al final) no nos motivó ponernos a jugar «a cierto juego» de la infancia de dificultad mínima. Básicamente, porque se resumía en enviar eMails en cadena hasta dar con la solución. Como acertijo no aportaba nada. El reto era mínimo. Prescindible por completo.

Lo peor, sin duda, es que los puzles a pesar de estar bien diseñados tienen la principal pega de que son bastante inconexos y no tienen que ver mucho con la historia que nos están contando. No hay demasiada relación entre lo que pasa y los acertijos. Esto es muy mejorable.

Tampoco ayuda que haya que estar enviando eMails. Nosotros tuvimos la feliz idea de abrirnos una cuenta en gmx y llegamos a un punto que no podíamos seguir con la partida por haber superado el límite de mensajes diarios. Ojo, con esto. Aunque pensandolo bien tampoco esta mal y más teniendo en cuenta que no hay penalización por fallar en las comunicaciones con Turing. Puede formar parte del handicap.

Lo mejor, lo novedoso. Aporta un aire fresco al mundillo lúdico. Es divertido y permite estar entretenidos unas cuantas horas. Resolver el misterio nos llevó unas 7 horas en tres sesiones de juego (quizás algo menos), jugándolo de forma distendida tomando el café. Una sesión por protagonista. Lo veo ideal para jugarlo en familia con los niños; advierto que algunos puzles no sabrán resolverlos ellos solos, tenlo en cuenta.

Por lo que cuesta el juego, más que amortizado. Y me consta, que dado el relativo éxito que está teniendo habrá nuevas entregas en los próximos meses. Cuando lo termines no hay una despedida, es solo un hasta luego. Quizás, alguna victoriana.

Puntuación final: Notable, tiene margen de mejora. Veremos si progresa adecuadamente en las siguientes entregas.

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