Talf (I)

Puedo jugar al Tafl,
nueve destrezas sé,
rara vez olvido las runas,
sé de libros y herrería,
sé cómo deslizarme sobre esquíes,
disparar y remar bastante bien;
cada una de las dos artes que sé,
tocar el arpa y decir poesía.

(Earl Rognvaldr Kali)

Historia

Las invasiones de las tribus germanas y posteriormente la expansión de los normandos se encargaron de extender por el resto del continente europeo esta interesante familia de juegos.

En los siglos XI y XII, antes de la introducción del ajedrez (en noruego Skak-Tafl, o “Tablero de Cuadros”), los escandinavos jugaban al Hnefa-Tafl o “Tablero del Rey”, conocido comúnmente como Tafl.

Un fragmento de un tablero de 18×18 cuadros, fechado antes de 400 d.C. y encontrado en Wimose (Dinamarca), es la primera evidencia histórica de este juego, que también aparece con regularidad en las primeras sagas islandesas.

Los vikingos se llevaron el juego a sus saqueos que ayudaron a que se esparciera por todas partes extendiéndolo desde Groenlandia, Islandia, Irlanda, Gran Bretaña o Gales hasta países del lejano oriente como Ucrania.

Los sajones desarrollaron su propia variante, derivada de un juego alemán de Tafl (19×19). Un texto latino escrito durante el reinado del Rey Athelstan (925-940) describe la forma sajona del Hnefatafl que se jugaba en Inglaterra en esa época. Los sajones jugaban así como otros europeos del norte en un tablero del mismo tamaño y que se menciona en las sagas islandesas (Mabinogion y en el Glosario de Cormac) al comienzo del siglo XIV. De hecho fue el juego más popular de la Europa del norte durante la Edad Media. Tan sólo, la aparición del Ajedrez, en el siglo XI, hizo declinar su popularidad, a pesar de lo cual, a comienzos del siglo XIV es frecuente encontrar referencias a él en muchas sagas islandesas. Las últimas referencias de haberse jugado están en Gales en 1587 y de Laponia en 1723.

Características

Los juegos de la familia del Tafl se distinguen por el tamaño desigual de las fuerzas opuestas, ya que reproducen una batalla entre dos fuerzas desiguales en número y potencia. Esa desigualdad de fuerzas entre los contrincantes constituye el rasgo definitorio de esta familia de juegos. Cada uno de los jugadores persigue objetivos diferentes: Mientras que el objetivo habitual para la fuerza de menor número es tomar a todos los miembros de las fuerzas más grandes, para estos, su propósito es generalmente evitar que sigan haciendo eso, inmovilizando al oponente.

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