Un largo camino a Elmoss (AP)

Tras unos pocos días descansando en Lockhaven de su odisea hasta Pebblebrook, Gwendolyn volvió a llamar a la patrulla para asignarles una nueva misión. En esta ocasión se trataba de una misión algo más sencilla que la anterior. Debían escoltar a 3 carpinteros hasta Elmoss para reconstruir los efectos causados por una destructiva tormenta primaveral que ha destruido parte de la ciudad.

En principio parecía una misión rutinaria hasta una población no demasiado lejos de Lockhaven, así que el viaje se tornaba sencillo. Pero todo no iba a ser tan fácil, las lluvias primaverales habían hecho crecer la hierba y la maleza más de lo debido, y hacía que el camino fuera impracticable y apenas vieran más allá de sus narices ratonas.

Gracias a Boli y su gran altura, Vlada pudo guiar al grupo por el camino correcto, y no acabaron perdiéndose. Cuando ya creían que todo iba a ser un paseo triunfal hasta Elmoss vino lo peor. Una gran tormenta primaveral hizo su aparición de repente. Apenas tuvieron tiempo para intentar encontrar un refugio, cosa que Vlada no consiguió, por cierto. Rodearon una pequeña colina en busca de alguna cueva cuando divisaron a lo lejos otra patrulla ratón de escolta se dirigía por el tortuoso camino hacia Elmoss, al igual que ellos. De pronto un rayo cayó a escasos metros. Un estruendoso ruido fue el preludio de una gran catástrofe. Una descontrolada riada, que arrastraba todo a su paso, barro, maleza y ramas, iba a engullir a la otra patrulla. Nuestro grupo intentó avisarles desde su posición más elevada, pero fue infructuoso. Por suerte, la patrulla en peligro pudo reaccionar “in extremis” y logro subirse a una roca antes de que el agua les alcanzará. Ahora estaban aislados en un islote.

Falomir, como líder de la patrulla arguyó un plan de rescate que parecía la mejor opción. Mientras Vlada y sus trabajadores se quedaban en la parte más alta de la colina a salvo de la riada. Falomir, Boli y Robert la rodeó de y avanzó unos metros hasta colocarse a un lado de la riada por encima de los náufragos. Vlada y Tuck (uno de los carpinteros) intentaron buscar algo que les sirviera como flotador, pero su búsqueda fue infructuosa. Boli advirtió que poseía un escudo que podía servirles. Y vaciando una botella de licor para usarla como testigo ataron una cuerda y se la lanzaron a los náufragos para así sacarlos del islote. El tiempo apremiaba y el agua, poco a poco, aumentaba su caudal. Vlada junto con otra cuerda y el escudo bajo en sentido de la riada por si alguno de los ratones caía al agua para intentar ayudarle si se lo llevaba la corriente. Uno a uno, y empezando con los 4 trabajadores, fueron descolgándose, mientras a ambos lados, forzudos y poderosos ratones mantenían la cuerda tensa. Luego fue el turno de la patrulla náufraga. Primero pasó el pietierno, no sin grandes dificultades. El ultimo ratón se ato la cuerda, y todos estiraron hasta sacarle del agua. Todos estaban a salvo. Boli saco su última botella de licor para brindar por el éxito.

Estaban calados hasta los huesos. Todos los implicados en este obstáculo bajo agua acabaron Cansados, salvo Vlada, que con una insual fortaleza resistió. Antes de enfermar, decidieron proseguir su camino hasta Elmoss. Mientras Boli iba calentando trozos de pan para dar a los trabajadores, y que no acabarán pillando una pulmonía. Por suerte, Elmoss no estaba muy lejos. Allí fueron recibidos como auténticos héroes, y encendieron una chimenea para que se calentaran, dándoles cobijo.

Como tenían instrucciones de no volver a Lockhaven inmediatamente, incluso Gwendolyn al asignarles la misión les sugirió que fueran a Copperwood al Festival de Musfire para descansar, decidieron quedarse unos días en Elmoss a recuperarse. Vlada, mientras hizo buena amistad con Baron, el científico. A su vez, Robert quiso abrumarle con una demostración de su valía, enseñándole un proyecto de ascensor para Elmoss. Lamentablemente, no lo consiguió y acabó un poco sonrojado. Vlada, con ayuda de Baron y un taladro, extrajo unas larvas del olmo de Elmoss, para preparar un brebaje enérgetico (Vlada Energizer) con el que ayudar al grupo en momentos críticos; hizo dos dosis. Boli, comió y durmió. Su máximo esfuerzo durante estos días fue saber como darse la vuelta para que no se le durmieran las patas; bueno, y olisquear los pechos de una ratona a la que Falomir había ninguneado. Falomir y su rectitud.

Una vez recuperados decidieron acudir al festival de Musfire a Copperwood. Boli tuvo que insistir mucho. Era un buen momento para divertirse, y más teniendo en cuenta que tanto Vlada como Robert son de Copperwood, y Falomir tiene un amigo allí: Dungan. Lo que allí ocurrió es otra historia…

 PD. Puedes descargar esta aventura aquí.

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