Piero Maccarone y su Mierda de Mi-Go

Artista del nuevo realismo estadounidense, de ascendencia italiana, aunque perfectamente podemos ubicarlo dentro del arte conceptual o el arte de acción. También podemos decir que el arte de Maccarone es una especie de body art cósmico, ya que con el producto de diferentes criaturas de los mitos, que ha ido adquirido por distintos métodos (cada cual más variopinto), realiza muchas de sus supuestas obras cósmicas. Es tal su fervor que considera cualquier criatura o entidad cthulhudiana como productor de arte; por tanto todo lo que sale de ellas, es una obra en sí misma, ya sea su aliento, sus excrementos, o su huella marcada sobre el cuerpo de una persona.

Mierda de Mi-Go es el título de la obra más popular de este polémico artista conceptual. Producida en 2005, se expuso en la Galleria Aquamarina, de Nueva York. Se quiso entender como una mordaz crítica del mercado del arte actual, en el que la simple firma de un artista con renombre unido a los excrementos de una criatura mitológica, produce incrementos irracionales en la cotización de la obra, pasando a ser una de las críticas más radicales sobre la valoración de las obras de arte.

Para los profanos, la obra consiste en una veintena de latas cilíndricas de metal de cinco centímetros de alto y un diámetro de seis centímetros y medio que contienen, según la etiqueta firmada por el propio autor, para dar así la veracidad, Mierda de Mi-Go. Este texto se encuentra escrito en el lateral de cada de ellas en diversos idiomas: “Contenido neto: 30 gramos. Conservada al natural. Producida y envasada en mayo de 2005 en Yuggoth”. Todas están además numeradas y firmadas en la parte superior.

Algunas latas se encuentran expuestas en las galerías de arte más famosas de medio mundo, entre las que se cuentan el Museu d’Art Contemporani de Barcelona, el centro Georges Pompidou de París, la TATE Gallery de Londres y el MOMA de Nueva York. Mefisto (del Circo de los Magníficos) posee una en su colección particular. Se cree también que incluso algunas latas (de colecciones privadas) han explotado por la expansión de los gases, o sus supuestos poderes extraterrenales. Se cree incluso que estos excrementos pueden ser uno de los tres componentes necesarios para crear el polvo de Ibn-Ghazi.

El día de su presentación se pusieron a la venta al mismo valor que entonces tenían treinta gramos de oro (unos mil dólares), pero pronto entre los distintos círculos cultistas empezaron a ser demandadas debido a sus supuestas propiedades arcanas; hasta tal punto que hoy en día (apenas diez años después) su precio alcanza cifras de cuatro y cinco dígitos en euros, en las pocas ocasiones en que alguna de ellas ha salido a la venta o a subasta.

Entre sus obras más destacadas, como anatomista de la tradición iluminista, se encuentran también la galería de las monstruosidades, en las que exhibe distintas criaturas de los mitos plastinadas, mediante un procedimiento técnico de preservación de material biológico, que consiste en extraer los líquidos corporales como el agua y los lípidos por medio de solventes como acetona fría y tibia para luego sustituirlos por resinas elásticas de silicona y rígidos de epóxicas.

El objetivo de la galería es exponer holísticamente el cuerpo de estas monstruosas criaturas ante las personas comunes; para así mostrar la belleza del cuerpo entero, y su belleza interior. Una terrorífica temática plagada de monstruos realizando actos terribles, aunque no es esto lo más impresionante, sino el realismo que las obras transmiten. Famosos son sus gules, mi-gos, profundos y hombres serpientes. Una Muestra que ha escandalizado a religiosos, ecologistas, críticos de arte y hasta escritores, que han llegado a decir de Maccarone que es el propio diablo, que trae las criaturas y las pesadillas del infierno a nuestro mundo terrenal. Y para muchos, lo más inquietante es es el hecho de no entender de dónde saca este artista tan “magnífica y aterradora” inspiración.

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