Liz ‘la coja’, una veterana prostituta del londinense barrio de Whitechapel, en un ataque de locura, con la mente completamente perdida y fuera de control, visiblemente afectada por lo que el médico forense confirmó más tarde ser víctima de un “delirio tembloroso”, debido posiblemente a un fuerte síndrome de abstinencia del alcohol, pasó a cuchillo con una afilada y lujosa navaja de afeitar, en una feroz y encarnizada lucha, a cuatro de sus compañeras de trabajo en el patio trasero de un popular edificio de alquiler de apartamentos en Lambeth Road; sitio donde la mayoría llevaban a sus clientes para terminar su faena por apenas unos míseros peniques. Fue una auténtica carnicería por la que Liz fue condenada, apenas dos días más tarde, a la horca.
CASO EN FASE DE PRUEBAS. No está disponible la solución, y cuando lo esté, posiblemente sea bajo suscripción de algún tipo.
James William Benson, un famoso y prestigioso maestro relojero londinense y proveedor oficial de la casa real, subió en la Estación de Liverpool Street, por asuntos de negocios, en el tren de Londres a Dover de las 10:12. En una consigna del vagón de equipaje blindado dejó a buen recaudo, o al menos eso creía, un valioso muestrario de relojes que pensaba mostrar, un día más tarde, en una exposición de alta joyería que se celebraba el 2 de julio de 1888 en el salón Louis XV del Hôtel de Crillon en París.
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